Carta de apoyo a la candidatura presidencial de Sergio Fajardo

Carta de apoyo a la candidatura presidencial de Sergio Fajardo

Mi nombre es Aicardo Roa Espinosa, Colombiano en el exterior apoyando la candidatura presidencial de Sergio Fajardo. Crecí como agricultor en el corregimiento del Guayabal en las faldas de la Cordillera Central cerca a Palmira, Valle. Estudié Agronomía en la Universidad Nacional sede Palmira, y eventualmente me mudé a los Estados Unidos a realizar estudios de posgrado, donde me gradué con un doctorado de la Universidad de Wisconsin-Madison, en la cual después serví como profesor. Más adelante, decidí comenzar mi propia empresa, la cual sigo manejando hoy en día. Mis inicios hicieron que desde siempre tuviera una inclinación hacia las ideas conservadoras. Desde muy joven me consideré “Alvarista” y llegué a ser presidente de las juventudes conservadoras con quien apoyé la candidatura de Álvaro Gómez Hurtado.

Hace unos 30 años conocí a Sergio Fajardo mientras él estaba realizando sus estudios de doctorado en Madison, Wisconsin. Tuvimos una relación muy cercana, y vivimos bajo el mismo techo por tres meses cada año durante diez años.

Recogiendo a Fajardo en la parada del bus

Conocí a Sergio jugando fútbol, siempre le gustó jugar en la delantera. Después de los partidos caminábamos juntos de regreso a las residencias de la universidad, y fue por medio de esas

conversaciones que nos hicimos más amigos. Tiempo después Sergio volvió a Madison en repetidas ocasiones como académico de intercambio, y cada vez compartí con él desde que lo recogía en la parada del bus hasta su partida de regreso a Colombia después del tercer mes.

Siempre intenté ser el mejor anfitrión, y a pesar de que nunca le pedí a Sergio que hiciera nada, siempre hizo todo lo posible por colaborar y demostrar que valoraba mi esfuerzo y tiempo, dando muestras de compromiso, justicia y responsabilidad. Con la edad he visto cómo este tipo de gestos dicen mucho del carácter de las personas, son gestos que son aún más difíciles de encontrar en personas que han crecido en familias con cierta afluencia como la de Sergio. El sentido de justicia es desafortunadamente algo que no todos poseemos.

Mientras Sergio vivió conmigo, llevaba una vida muy organizada, casi monástica. Todos los días desde las siete hasta las diez de la noche leía e inmediatamente se iba a dormir. Era muy estudioso, lo cual lo hizo ser reconocido como un excelente estudiante y matemático. Entre sus logros académicos estuvo el escribir un libro con el distinguido profesor Howard Keisler.

Después de tantos años de recogerlo, llevarlo, hablar de fútbol, ciclismo, tomar algunos tragos, sentía a Sergio tan cercano que una noche mientras nos tomábamos un café le pedí que fuera testigo de mi boda. Mi esposa Sue, después de tantos años aún recuerda a Sergio con muchísimo cariño.

Fueron muchos los momentos en los que Sergio me demostró su integridad, aún tiempo después cuando incursionó el mundo de la política.

Recuerdo a Sergio en una ocasión hablándome del entonces Gobernador Uribe, una figura tan polémica que ha logrado dividir a todo un país en dos, alguien al cual muchas personas encuentran fácil insultar y desprestigiar. Sergio mostraba respeto por la forma en que Uribe administraba su departamento.

Más allá de la diferencia de ideales, Sergio podía ver imparcialmente cualidades que innegablemente se le pueden atribuir a Uribe como estadista. En otra ocasión y estando en Colombia, me invitó a una reunión en la cual se encontraba su hermano, quien empezó a preguntarme lo que yo hacía y de dónde era. Sergio al escuchar esto dijo: ¿“pa’ qué le preguntas eso? ¿Cuál es la necesidad de ubicarlo socialmente?”

Fajardo sirviendo de testigo el día de mi boda

A pesar de ser un ferviente seguidor del Deportivo Independiente Medellín (DIM), Sergio siempre ha estado por encima de los regionalismos. Sergio es Colombiano ante todo.

Siendo yo un Colombiano que ha seguido de cerca el progreso de Colombia desde el exterior, digo con certeza que Sergio es la oportunidad que merece el país. Una persona con una posición política central, sin ningún compromiso con los partidos tradicionales y con autoridad moral, siempre consciente de no tener comportamientos inapropiados y enemigo del clientelismo. En un país en el que incluso jueces de la Corte Suprema se ven involucrados en casos de corrupción y de prebendas, Sergio siempre ha seguido el camino correcto, el cual no siempre es el más fácil de seguir y el que no necesariamente trae solo consecuencias positivas. Sin embargo, ha sido este mismo camino el que le ha traído tantos éxitos. Sergio ha tenido una formación sumamente sólida en la que a través de publicaciones científicas ha demostrado que está comprometido con la verdad, proceso inherentemente imparcial que debería ser imitado sin duda en la toma de decisiones que involucran el bienestar de un país.

Sergio no es una persona que vive en el pasado, y es este tipo de actitud la que es crucial para Colombia en este momento tan crítico. Sergio ha tenido siempre su mirada en el futuro, consciente de lo que quiere, y es precisamente esta visión la que podría sacar al país adelante a través del perdón y dejando las rencillas a un lado. Esto lo dice una persona que ha sufrido los horrores del secuestro y de la violencia en Colombia, ya que mi padre fue secuestrado en dos ocasiones.

Como pasa con tantas amistades, Sergio y yo tomamos rumbos diferentes, viejas y nuevas responsabilidades hicieron difícil el mantener contacto y así han transcurrido diez años desde la última vez que hablé con él. Sin embargo, me alegra pensar que una persona tan íntegra, ilustrada, y comprometida con la justicia tenga la oportunidad de liderar a un país que tanto necesita a alguien como él.

Aicardo Roa Espinosa

Madison, Wisconsin

Febrero, 2018