Regresar al día uno de esta historia: Fajardo, Presidente

Regresar al día uno de esta historia: Fajardo, Presidente

Doña Gladys vió las banderas verdes y blancas en medio del Pasaje La Bastilla, en el Centro de Medellín, y preguntó quién venía rodeado de tantas personas. Una policía le respondió, en voz baja, que era Fajardo. Doña Gladys sonrió, se acomodó el pelo canoso que le caía en la frente y se fincó en la acera a esperarlo.  

La señora Gladys en su encuentro con Fajardo

Fajardo había comenzado a las 9 de la mañana de este 16 de febrero el mismo recorrido que inició 18 años atrás. 5 de noviembre de 1999. El día que entregó el primer volante en la calle. El día del primer paso de esta historia que se titula: ¡Fajardo, Presidente!

Doña Gladys esperó paciente y sonriente a que Fajardo pasara por su lado. Él venía lento, saludando, escuchando a las personas que se le acercaban para felicitarlo, agradecerle o preguntarle por sus propuestas. A todos los atendía con paciencia, con cariño.

Justo antes de llegar donde Gladys, Fajardo se encontró de frente con Zoila, de 91 años, y su hija Doris, de 67. Con sonrisa nerviosa titubearon. No sabían si abrazarlo, darle la mano o decir “Hola”. Doris habló por las dos. “Gracias señor Fajardo, gracias por lo que hizo en el Jardín Botánico”. Él sonrió y las abrazó. No les dijo nada. Las miró y se despidió con un segundo abrazo, más largo, más sentido, más emocionante para los tres.

Zoila y su hija Doris con Fajardo

19 años atrás, el mismo cielo era testigo de un grupo de académicos e investigadores que soñaba con cambiar el mundo, con una nueva forma de hacer política y con la convicción de que podían cambiar la ciudad. En aquel entonces, sin pagar un sólo voto y repartiendo volantes en la calle, en los buses y por todos los barrios, estos locos lograron un histórico resultado: ¡60 mil votos! 60 mil votos que no alcanzaban para llegar a la Alcaldía, pero que sí daba un lugar en el mapa político de la ciudad y sobre eso debían construir. Así lo hicieron. Fajardo llegó a la Alcaldía en 2003, con la votación más alta de la historia de la ciudad hasta esa fecha.

Gladys se sonrojó ante el encuentro con Fajardo. Había esperado paciente en el mismo punto a que pasara por su lado. Él, unos metros antes, ya sabía que ella lo esperaba. El abrazo fue el de una mujer agradecida y orgullosa. La mujer de 88 años miraba a los ojos al hombre en el que tenía puesta muchas esperanzas. “Yo sé que usted es honesto. Yo sé que usted va a cambiar el país”. Fajardo le agradeció por su confianza con un abrazo largo, una caricia en su mejilla y una promesa: “Así será”.

Fajardo siguió su camino, rodeado de jóvenes con banderas, de los candidatos de la Coalición Colombia y continuó extendiendo sus manos por todo Junín para saludar a los peatones de la ciudad que él cambió. Doña Gladys quedó atrás, sonriente, viendo cómo la caravana se perdía en medio del centro de Medellín.