El cuidado y uso responsable del medio ambiente, un compromiso político

El cuidado y uso responsable del medio ambiente, un compromiso político

Una de las decisiones políticas más importantes de este siglo es la apuesta por la conservación y el cuidado del medio ambiente, el aprovechamiento sostenible de nuestros recursos naturales.

Sergio Fajardo le ha apostado decididamente a este tema y ha sabido comprender la importancia, hoy en día innegable, de una mirada integral a nuestro entorno natural. En sus políticas e intervenciones esto ha sido uno de los pilares primordiales por su convencimiento de que la riqueza de nuestro país es precisamente su biodiversidad.

Uno de los ejemplos más importantes de esto, no sólo por el valor en términos ambientales sino también por la apuesta de dignificación de la vida y mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes, es el caso de Moravia. En el norte de la ciudad de Medellín comenzó a crecer, desde la década del 60, un “morro” de basuras que ante la pasividad de las administraciones municipales se convirtió en una montaña donde miles de personas encontraron un refugio. Sergio Fajardo lideró la renovación de esa montaña de basura, se reubicaron las familias que estaban en alto riesgo no mitigable sobre el basurero en Moravia. A pesar de todas las dificultades que supone una reubicación, a partir de un  compromiso político decidido comenzó una mejora de la calidad de vida de los habitantes aledaños al sector, con un tratamiento especial para el basurero, beneficiando a más de 2 mil familias desencadenando un fenómeno social y ambiental sin antecedentes. Esto se articuló con una apuesta cultural y por eso, en este lugar que antes tenía múltiples riesgos ambientales y de salud pública, se construyó el Centro de Desarrollo Cultural del arquitecto más reconocido del país Rogelio Salmona. “Lo más bello para los más humildes”.  

“El barrio ha tenido un cambio espectacular, el cambio físico. Ha permitido que lleguen miles de turistas de la ciudad y del extranjero. ¡Nos cambió la vida en todo sentido!”, dice la líder comunitaria Elsy Torreglosa.

Medio ambiente y urbanismo social

La ciudad de Medellín, con décadas de retraso, caracterizada por altos índices de inseguridad, violencia y segregación social, experimentó un renacimiento urbanístico que tuvo comienzo bajo el liderazgo de Fajardo: el urbanismo social. Entre los pilares de dicho proceso tuvieron lugar los Proyectos Urbanos Integrales (PUI), estrategias de intervención física en los sectores informales para pagar la enorme deuda social que la ciudad acumuló durante años de olvido con estos sectores.

La política ambiental presente y primordial en el desarrollo de la ciudad. A la par del desarrollo urbano, de corredores peatonales que fortalecieron el comercio, por ejemplo, en la zona noroccidental de la ciudad, se sembraron 1.527 árboles nuevos, que significó un incremento de 992%, ya que antes solo se contaba con 154 árboles en este sector. Se trabajó también en una de las zonas más golpeadas por la violencia, la Comuna 13,  se realizó una intervención urbanística que creó, entre otros, el Parque Ambiental Juan XXIII.

En todos los proyectos de intervención de espacios públicos en Medellín se realizó arborización, destacándose, por ejemplo, los 800 nuevos árboles en el Parque Norte, 180 en la Avenida Oriental, 100 en el barrio Prado y 437 en el Jardín Botánico, que acompañó la revitalización de este espacio como el más importante pulmón de la ciudad, derribando sus muros y complementando sus instalaciones con ajustes necesarios como: el Edificio Científico, el herbario y una biblioteca especializada que convirtieron el Jardín en aula ambiental de acceso gratuito.

Quebradas que antes estuvieron olvidadas, invadidas y en riesgo, hoy son espacios públicos de importancia ambiental y encuentro ciudadano con los Parques Lineales La Bermejala, La Presidenta, La Herrera, La India y La Quintana, El Parque Lineal de la quebrada Ana Díaz, Parque de los Sentidos y la Quebrada Juan Bobo, un Proyecto Piloto de Consolidación Habitacional, el primer modelo de actuación urbanística en “ecosistemas urbanos invadidos”.  

A ritmo de trova, en Antioquia cuidamos el agua

La política en medio ambiente es un eje trascendental en la forma de hacer política de Fajardo y también alcanzó importantes logros como gobernador de Antioquia, donde priorizó el cuidado del agua. Dio cumplimiento, por primera vez en la historia del departamento, a la Ley 99 de 1993 que en su artículo 111 obliga a los entes territoriales a destinar el 1% de los ingresos de libre destinación en la adquisición y mantenimiento de territorios para la conservación del agua, lo que permitió la adquisición de 12 mil hectáreas, protegiendo cada año más de 220 mil millones de litros de agua. En estos territorios se cuidan, además, más de 1.300 kilómetros de ríos y quebradas y cerca de 4 millones de árboles, que se traducen en vida para las actuales y futuras generaciones de antioqueños. Las implicaciones ecosistémicas de esta decisión políticas son invaluables y son una prueba fehaciente de lo que el mismo Fajardo ha repetido varias veces: “las decisiones más importantes en cuanto a la protección del medio ambiente son los políticos, éste es uno de mis mayores compromisos como gobernante de un país megadiverso”.

Otro ejemplo importante de política pública con incidencia positiva en términos ambientales pero que además estaba fundamentada en la esencia del proyecto político de Fajardo, fue el programa de educación ambiental y apropiación de nuestros recursos “jóvenes defensores del agua”. Por medio de estrategias educativas, culturales, lúdicas y recreativas se creó una movilización en todo el departamento en torno a la protección del agua.

Defender hoy el ambiente / ha sido el mayor sueño / ahí les hago la propuesta / que a todos nos interesa / defender nuestros recursos / como la mayor riqueza”, con esta trova, Fabio Daza, integrante del grupo Jóvenes defensores del agua del municipio de San Francisco, Antioquia, comenzaba uno de los cientos de recorridos que más de 3 mil jóvenes hicieron por todo el departamento realizando talleres con las comunidades hablando de la importancia de la cuidado del agua.  La educación como faro político transversal en toda la gestión de gobierno; es así como se certificaron 442 soldados bachilleres de todo el país en la defensa y protección del medio ambiente.

Fajardo al finalizar cada una de sus administraciones dejó una hoja de ruta en proyectos de medio ambiente para hacer de Medellín y Antioquia un territorio verde y  sostenible, se hizo bien la tarea y es la hora de pensar en una Colombia que sea líder en la conservación del medio ambiente. Es la hora de escribir la página de las oportunidades con una articulación profunda y consciente del territorio sorprendente en el que habitamos. El momento es ahora, se puede.