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Medellín cambió de piel

“La intervención física es una intervención política, es una intervención social. Eso se llama dignidad. Lo más bello para los más humildes, lo público encontrándose con la gente que participa en el territorio. Así fuimos transformando Medellín, construyendo oportunidades. Estas cosas se pueden hacer, ¡lo hicimos en Medellín!”  Con estas palabras comenzó Sergio Fajardo su recorrido por Carabobo, en la ciudad de Medellín, el pasado 15 de febrero, mostrando la transformación de la ciudad durante su Alcaldía. 

Y fueron, sin duda, acertadas. En Medellín las rejas y los muros eran parte del paisaje urbano, inclusive en espacios públicos. La dinámica de la ciudad creó paredes invisibles que la dividían, “convirtiéndola en fragmentos, en pequeños guetos en los que solo nos relacionábamos con aquellos parecidos a nosotros, solo conocíamos espacios reducidos, porque la violencia, el miedo, la desconfianza, nos impidieron movernos libremente”, según el informe Del miedo a la esperanza.

Fajardo entendió que para resolver los dos problemas fundamentales de la ciudad, violencia y desigualdad social, era necesario convertir los espacios públicos en centros de encuentro para “mirarnos a los ojos, reconocer nuestra ciudad, nuestros vecinos, pero también aquellos barrios desconocidos y hasta olvidados”.

Sergio Fajardo creó un programa llamado Urbanismo Social con la intención de abrir espacios para la cultura y la educación:

“En Medellín tenemos que construir los edificios más hermosos en los lugares en los que la presencia del Estado ha sido mínima. El primer paso hacia la calidad de la educación es la dignidad del espacio. Cuando el niño más pobre de Medellín llega al mejor salón de clases en la ciudad, enviamos un mensaje de inclusión social poderoso. Ese niño tiene una autoestima renovada, y aprende matemáticas más fácilmente. Si les damos a los barrios más humildes bibliotecas bellas, esas comunidades se sentirán orgullosas de sí mismas. Estamos diciendo que esa biblioteca o ese colegio, con arquitectura espectacular, es el edificio más importante del barrio y enviamos un mensaje muy claro de transformación social. Esa es nuestra revolución”, dijo, el entonces Alcalde, Sergio Fajardo a la revista Newsweek.

 

Una importante área a intervenir, fundamental dentro del programa del Alcalde Fajardo, fue la zona norte de la ciudad: ¡El nuevo Norte! Este había sido una frontera histórica entre el centro de Medellín y los barrios más pobres. Necesitaba una transformación, cambiar el equipamiento, mejorar la infraestructura y fortalecer sus instituciones.

“La construcción y mejoramiento de valiosos espacios destinados a educación, entretenimiento y cultura, como Parque Explora, Jardín Botánico, Planetario, Parque Norte, Museo Pedro Nel Gómez, Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, y el Edificio de Extensión y el Museo de la Universidad de Antioquia. Este conjunto configuró la mayor área urbana integrada, concebida para el desarrollo turístico, con un total de 40 hectáreas”.

En el año 2007 el The New York Times publicó un extenso artículo sobre la transformación de Medellín y resaltó el “paso de la miseria a la belleza”. Esta frase es clave en el trabajo realizado por Fajardo durante su administración en Medellín.

Medellín la más educada emprendió importantes intervenciones sociales que sirvieron como herramienta para que las personas crearan condiciones para construir caminos propios de progreso y así comenzar a pagar la histórica deuda de la ciudad con las personas víctimas de estas desigualdades sociales. En palabras de Fajardo, Medellín era “una sociedad profundamente desigual, con una violencia arraigada, con raíces muy hondas. Este es un problema muy profundo, es de la sociedad colombiana, de la sociedad latinoamericana, así como de muchos otros países en el mundo”.

“¿Qué pasa en Medellín?” Esa era la pregunta obligada en los medios de comunicación, las agremiaciones económicas, las ONGs y demás entidades del país, lo que necesariamente llamó la atención del mundo que tenía a la capital antioqueña como un referente del narcotráfico y el sicariato. ¡Se logró! Se pasó del miedo a la esperanza gracias a una apuesta por la educación de calidad y una renovación física y cultural de la ciudad.

“Como muchos extranjeros, la mayoría de las opiniones que escuchaba sobre Medellín tendían a ser negativas y un poco desactualizadas. Sin embargo, mi experiencia con las personas y la ciudad fue muy diferente. Me encontré con una ciudad en busca de una transformación dramática. Una ciudad activa, emprendedora y viva con personas decididas y vivaces”, contó Brendan Gill del Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido.

“Recuperamos la ciudad para sus habitantes, para la vida. Con estas acciones, la noche, antes tiempo de miedo, se transformó en encuentro y redescubrimientos. El programa Medellín despierta para la vida incentivó el uso del espacio público, paseos peatonales y nuevos amoblamientos”, afirma Fajardo.

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Carta de apoyo a la candidatura presidencial de Sergio…

Mi nombre es Aicardo Roa Espinosa, Colombiano en el exterior apoyando la candidatura presidencial de Sergio Fajardo. Crecí como agricultor en el corregimiento del Guayabal en las faldas de la Cordillera Central cerca a Palmira, Valle. Estudié Agronomía en la Universidad Nacional sede Palmira, y eventualmente me mudé a los Estados Unidos a realizar estudios de posgrado, donde me gradué con un doctorado de la Universidad de Wisconsin-Madison, en la cual después serví como profesor. Más adelante, decidí comenzar mi propia empresa, la cual sigo manejando hoy en día. Mis inicios hicieron que desde siempre tuviera una inclinación hacia las ideas conservadoras. Desde muy joven me consideré “Alvarista” y llegué a ser presidente de las juventudes conservadoras con quien apoyé la candidatura de Álvaro Gómez Hurtado.

Hace unos 30 años conocí a Sergio Fajardo mientras él estaba realizando sus estudios de doctorado en Madison, Wisconsin. Tuvimos una relación muy cercana, y vivimos bajo el mismo techo por tres meses cada año durante diez años.

Recogiendo a Fajardo en la parada del bus

Conocí a Sergio jugando fútbol, siempre le gustó jugar en la delantera. Después de los partidos caminábamos juntos de regreso a las residencias de la universidad, y fue por medio de esas

conversaciones que nos hicimos más amigos. Tiempo después Sergio volvió a Madison en repetidas ocasiones como académico de intercambio, y cada vez compartí con él desde que lo recogía en la parada del bus hasta su partida de regreso a Colombia después del tercer mes.

Siempre intenté ser el mejor anfitrión, y a pesar de que nunca le pedí a Sergio que hiciera nada, siempre hizo todo lo posible por colaborar y demostrar que valoraba mi esfuerzo y tiempo, dando muestras de compromiso, justicia y responsabilidad. Con la edad he visto cómo este tipo de gestos dicen mucho del carácter de las personas, son gestos que son aún más difíciles de encontrar en personas que han crecido en familias con cierta afluencia como la de Sergio. El sentido de justicia es desafortunadamente algo que no todos poseemos.

Mientras Sergio vivió conmigo, llevaba una vida muy organizada, casi monástica. Todos los días desde las siete hasta las diez de la noche leía e inmediatamente se iba a dormir. Era muy estudioso, lo cual lo hizo ser reconocido como un excelente estudiante y matemático. Entre sus logros académicos estuvo el escribir un libro con el distinguido profesor Howard Keisler.

Después de tantos años de recogerlo, llevarlo, hablar de fútbol, ciclismo, tomar algunos tragos, sentía a Sergio tan cercano que una noche mientras nos tomábamos un café le pedí que fuera testigo de mi boda. Mi esposa Sue, después de tantos años aún recuerda a Sergio con muchísimo cariño.

Fueron muchos los momentos en los que Sergio me demostró su integridad, aún tiempo después cuando incursionó el mundo de la política.

Recuerdo a Sergio en una ocasión hablándome del entonces Gobernador Uribe, una figura tan polémica que ha logrado dividir a todo un país en dos, alguien al cual muchas personas encuentran fácil insultar y desprestigiar. Sergio mostraba respeto por la forma en que Uribe administraba su departamento.

Más allá de la diferencia de ideales, Sergio podía ver imparcialmente cualidades que innegablemente se le pueden atribuir a Uribe como estadista. En otra ocasión y estando en Colombia, me invitó a una reunión en la cual se encontraba su hermano, quien empezó a preguntarme lo que yo hacía y de dónde era. Sergio al escuchar esto dijo: ¿“pa’ qué le preguntas eso? ¿Cuál es la necesidad de ubicarlo socialmente?”

Fajardo sirviendo de testigo el día de mi boda

A pesar de ser un ferviente seguidor del Deportivo Independiente Medellín (DIM), Sergio siempre ha estado por encima de los regionalismos. Sergio es Colombiano ante todo.

Siendo yo un Colombiano que ha seguido de cerca el progreso de Colombia desde el exterior, digo con certeza que Sergio es la oportunidad que merece el país. Una persona con una posición política central, sin ningún compromiso con los partidos tradicionales y con autoridad moral, siempre consciente de no tener comportamientos inapropiados y enemigo del clientelismo. En un país en el que incluso jueces de la Corte Suprema se ven involucrados en casos de corrupción y de prebendas, Sergio siempre ha seguido el camino correcto, el cual no siempre es el más fácil de seguir y el que no necesariamente trae solo consecuencias positivas. Sin embargo, ha sido este mismo camino el que le ha traído tantos éxitos. Sergio ha tenido una formación sumamente sólida en la que a través de publicaciones científicas ha demostrado que está comprometido con la verdad, proceso inherentemente imparcial que debería ser imitado sin duda en la toma de decisiones que involucran el bienestar de un país.

Sergio no es una persona que vive en el pasado, y es este tipo de actitud la que es crucial para Colombia en este momento tan crítico. Sergio ha tenido siempre su mirada en el futuro, consciente de lo que quiere, y es precisamente esta visión la que podría sacar al país adelante a través del perdón y dejando las rencillas a un lado. Esto lo dice una persona que ha sufrido los horrores del secuestro y de la violencia en Colombia, ya que mi padre fue secuestrado en dos ocasiones.

Como pasa con tantas amistades, Sergio y yo tomamos rumbos diferentes, viejas y nuevas responsabilidades hicieron difícil el mantener contacto y así han transcurrido diez años desde la última vez que hablé con él. Sin embargo, me alegra pensar que una persona tan íntegra, ilustrada, y comprometida con la justicia tenga la oportunidad de liderar a un país que tanto necesita a alguien como él.

Aicardo Roa Espinosa

Madison, Wisconsin

Febrero, 2018

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Sergio Fajardo: de la ciencia a la política

 

Sergio Fajardo Valderrama nació en Medellín, Colombia en 1956. Es Matemático de la Universidad de los Andes, Doctor en Matemáticas de la Universidad de Wisconsin-Madison y Doctor Honoris Causa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, España (2009) y de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina (2015).

Fajardo ocupó varios cargos en instituciones científicas, como el Consejo Nacional de Ciencias Básicas y la Comisión Nacional de Maestrías y Doctorados. Fue profesor en la Universidad de Andes, director de investigación y director del Departamento de Matemáticas, así como en la Universidad Nacional. Ha sido profesor visitante de instituciones como la Universidad de Berkeley, la Universidad de Wisconsin, la Universidad de Colorado, la Universidad Católica de Chile, la Universidad de Oslo y la Universidad Central de Venezuela.

Trabajó también en varios medios de comunicación como Caracol Radio, Telemedellín y Teleantioquia, fue subdirector del periódico El Colombiano, y columnista de los periódicos El Mundo y El Espectador, y de la revista Dinero.

En 1999 lideró la conformación del movimiento Compromiso Ciudadano, que buscaba llegar a la Alcaldía de Medellín y en 2003, con la fuerza del primer movimiento cívico independiente, por fuera de los partidos tradicionales, ganó la alcaldía con la votación más alta en la historia de la ciudad hasta esa fecha.

Sergio Fajardo ante una de las obras que transformó la cara de Medellín.
Fecha: 2003
Foto: Archivo personal

Fajardo es reconocido por liderar la transformación de Medellín: redujo los índices de violencia, saneó las finanzas públicas y logró el desarrollo urbanístico de la ciudad. Por este desempeño, el proyecto Colombia Líder lo eligió como Mejor Alcalde de Colombia 2004-2007 y la Revista Semana lo nombró Mejor Líder de Colombia 2011-2012. Durante cuatro años consecutivos (2005-2008) El Colombiano lo nombró Personaje del Año, reconocimiento que también recibió de la Revista Cambio en 2006. Fue Personaje de América Latina 2007 de The Financial Times y uno de los ocho líderes destacados de la región en los Premios América a la Excelencia en el Servicio Público, de la Organización de Estados Americanos y la ONU (2007). En 2008, la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos le otorgó la medalla de oro por su programa de urbanismo social en la Alcaldía de Medellín y en 2009 Fajardo recibió el Curry Stone Design Award en la categoría de Obras Púbicas Transformadoras. Ha recibido otros reconocimientos como el Premio de Ciudadanía Global de la Universidad de Tufts, el Premio Antonio Sancha de la Asociación de Editores de Madrid por su defensa de los valores culturales y el Premio Excelencia y Liderazgo en Gestión Urbana y Desarrollo de la Universidad de Rotterdam.

Día de la elección del nuevo gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo 30-oct-2011
Descripción: Sergio Fajardo con sus padres Raúl Fajardo y Mara Valderrama en día que fue elegido Gobernador.
Fecha: 30 octubre 2011
Foto: Juan Fernando Cano

En 2010, como parte de la Ola Verde, Fajardo fue candidato vicepresidencial de Antanas Mockus y dos años después llegó a la Gobernación de Antioquia con más de 925 mil votos, que ha sido la votación más alta en la historia de Colombia en unas elecciones regionales.

Como gobernador, Sergio Fajardo adelantó un plan de desarrollo bajo el lema Antioquia la más Educada que se centró en buscar generar oportunidades para las personas y las regiones, promover la reconciliación y una cultura de la legalidad. Durante su administración, Antioquia tuvo el mejor desempeño de todos los departamentos del país en Gobierno Abierto, transparencia y en inversión de regalías. En 2015, Sergio Fajardo fue elegido como Mejor Gobernador por la Fundación Colombia Líder.

Hasta mediados de 2017, Fajardo fue profesor distinguido de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Instituto Tecnológico de Monterrey, México y reconocido conferencista internacional.

Sergio Fajardo es padre de Alejandro y Mariana y está casado con la siquiatra Lucrecia Ramírez.

Sergio Fajardo y su hijo mayor, Alejandro, durante la campaña presidencial de 2010  Fuente: Archivo personal
 Sergio Fajardo con Mariana su hija quien es bióloga y profesora Año:2016 Fuente: Archivo personal
Sergio Fajardo, Lucrecia Ramírez
 Sergio Fajardo con su esposa la siquiatra Lucrecia Ramírez.Fecha: 2006 Foto: Archivo personal
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La nueva fórmula

La fórmula para transformar nuestra sociedad es apostar a la paz, la legalidad y la educación. Así pasaremos la página de la violencia y escribiremos la de las oportunidades. La ciencia, la tecnología, la innovación, el emprendimiento y la  cultura serán los protagonistas de una nueva Colombia.

Ciudadela Universidad de Antioquia, Apartadó Fajardo

Ciudadela Universidad de Antioquia – Apartadó

La educación se encontró con nuestros programas de urbanismo social en la Alcaldía de Medellín: edificios preciosos, como el Parque Explora, el Jardín Botánico, la Casa de la Lectura Infantil y los Parques Biblioteca, aulas ciudadanas para la ciencia y la cultura, que fortalecieron lo público, enviaron un potente mensaje de inclusión elevando la autoestima de las comunidades.

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El esquema fundamental

Este esquema es la esencia de lo que nosotros somos, la clave de cómo entendemos la política. Los principios y los fundamentos nos rigen como personas y como movimiento. Para nosotros esto es esencial y representa el tipo de política que llevamos haciendo hace dieciocho años.

Nos basamos en cuatro valores: la dignidad, el respeto, el reconocimiento y la apuesta por las capacidades de las personas y de las comunidades.

Nuestro principio rector: los medios justifican el fin, en contraposición a que el fin justifica los medios, que es una de las causas por las que la ilegalidad y la trampa hacen parte de nuestra sociedad.

El resultado de nuestro trabajo, basado en valores y principios, es la confianza y es no tiene precio.

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Educación, ciencia, tecnología, innovación, emprendimiento y cultura

¿Cómo se escribe la nueva página en la historia de Colombia? Con educación, ciencia, tecnología, innovación, emprendimiento y cultura. Así vamos a apostar a la inteligencia y las capacidades de las personas para transformar nuestra sociedad.

Para luchar contra las desigualdades profundas de Colombia, le apostamos a las capacidades de la gente. Así vamos a construir un país distinto.

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La reconcicliación

El punto de partida para pasar la página de la violencia se llama Reconciliación.

Acuerdos de Paz. Le apostamos a los Acuerdos de Paz por convicción. Una vez se resuelve un conflicto dialogando, avanzamos. Una de las raíces de la violencia en nuestro país ha estado asociada, por más de cinco décadas, a los grupos guerrilleros. Todo avance que podamos lograr en arrancar esa raíz nos permite avanzar y generar oportunidades para todas las personas.

También la apostamos a los Acuerdos de Paz por experiencia.  En el año 2004, en la Alcaldía de Medellín, tuvimos que asumir el proceso de desmovilización de 4.500 paramilitares en la ciudad. Diseñamos procesos de educación, rehabilitación e integración para estas personas y, al mismo tiempo, creamos programas de prevención para evitar que las y los jóvenes de la ciudad cayeran en manos de la violencia. Un proceso difícil, pero demostramos que se puede lograr el cambio.

Cultura ciudadana. Después de todas estas décadas en las que los protagonistas han sido guerrilleros, paramilitares, narcotraficantes, ilegales y corruptos, tenemos que cambiar la forma cómo nos relacionamos. A través de la cultura ciudadana y una cultura de la legalidad, podremos aprender a convivir y a aceptar las diferencias sin ser enemigos. Desde la familia, la escuela y toda la sociedad, vamos a construir una pedagogía capaz de transformar.

Seguridad ciudadana. Estamos cerrando un capítulo con la guerrilla de las FARC y, ojalá, con la del ELN, pero aparecen otras formas de violencia en el país que deben ser abordadas. Tenemos que garantizar la seguridad de las personas, tanto en las ciudades como en el campo, para que podamos avanzar en la construcción de una cultura de la legalidad y de la convivencia.