Compromiso Ciudadano

Compromiso Ciudadano

Un poco de historia…

Compromiso Ciudadano nació en el año 1999. Medellín estaba atrapada por el miedo y la desesperanza y era claro que la política tradicional no tenía interés en cambiar el rumbo. Un grupo de ciudadanos de diversos orígenes – las organizaciones sociales, la academia, el empresariado- se cansó de repetir cómo debería conducirse la sociedad y pasó a afirmar: nos vamos a meter a la política y lo vamos a hacer nosotros.

Es importante recordar cómo se reunieron las primeras personas en Compromiso Ciudadano. Los momentos fundacionales de un movimiento son claves para entender su desarrollo posterior. La pregunta difícil que se planteaba en ese momento fue: ¿alrededor de qué nos vamos unir a hacer política un grupo diverso de ciudadanos que ha estado, por convicción, por fuera de las estructuras tradicionales? La respuesta que dieron tuvo dos ejes:

1- Nos reunimos alrededor de un conjunto de principios. Esto en contraposición a una ideología predefinida por algún dogma pasado. Los principios, ampliamente discutidos en las primeras reuniones, permitían definir una forma básica de ver la sociedad y de abrir las puertas a todos los ciudadanos que los compartieran.

2- Nos reunimos para resolver unos problemas que definimos claramente. En la Medellín de 1999 estos problemas eran las desigualdades sociales, la violencia y la corrupción. Con unos principios explícitos, un diagnóstico sobre la situación de la ciudad, los primeros compromisarios empezaron el camino que hoy, en el cumpleaños número 18 del movimiento, seguimos recorriendo. Cada paso que damos tiene que ser innovador, pero no podemos olvidar de dónde venimos.

La historia desde ahí es más conocida. En la primera campaña, el movimiento presentó a uno de sus fundadores, Sergio Fajardo, como candidato a la Alcaldía de Medellín. El resultado fue excepcional: Fajardo sacó 60.000 votos y la ciudad descubrió el significado de la política de Compromiso Ciudadano, la que se hace en la calle, caminando, escuchando, estudiando, trabajando.

Durante los tres años siguientes, los compromisarios siguieron recorriendo la ciudad. La construcción de la confianza con la ciudadanía en ese proceso tuvo un resultado natural: en 2003, Sergio Fajardo barrió en las elecciones a la alcaldía. Pocos creían días antes de las elecciones que un candidato independiente podría ganar y, mucho menos, de manera arrolladora.

Durante la primera alcaldía de Compromiso Ciudadano, en cabeza de Fajardo, demostramos una idea que ha sido fundamental para el desarrollo de nuestro movimiento: De la forma como se llega al poder, así se gobierna. Es decir, las dos campañas (2000 y 2003) libres, cívicas e independientes que construyeron confianza con la ciudadanía en la calle resultaron, naturalmente, en un gobierno libre de ataduras politiqueras y que pudo conformarse con los mejores ciudadanos, exigiéndoles tan solo que compartieran los principios de Compromiso Ciudadano, conocieran el tema de su trabajo tuvieran sensibilidad social y fueran honestos. Es decir, dimos muestra de cómo se lucha contra el clientelismo que acostumbra a hacer repartijas en el poder a cambios de apoyos en las elecciones. En este momento, justamente, Colombia necesita con urgencia un gobierno que no haga del clientelismo su forma de entender el poder. No sobra recordar, el clientelismo es la puerta de entrada a la corrupción.

Medellín, durante la alcaldía de Fajardo, pasó del Miedo a la Esperanza. Alonso Salazar, fundador de Compromiso Ciudadano, continuó la labor de Fajardo y consolidó el rumbo de Medellín que se transformó totalmente en los comienzos del siglo XXI. Problemas, sin duda, aún existían al final del mandato de Salazar pero la ciudad que en 1991 era la más violenta del mundo y que al final del 2003 sobrevivía operaciones militares en sus barrios y tenía amplia desconfianza en sus gobernantes, vio como el talento de la gente podía encontrar un camino para surgir. Esas son las Razones de la Esperanza.

Paralelamente, representantes de Compromiso Ciudadano – Santiago Londoño, Esteban Escobar, Luis Bernardo Vélez -entraron al Concejo de Medellín. Aprendimos, poco a poco, a hacer trabajo en el poder legislativo. Con una labor seria, rigurosa, atenta a la conducción del poder ejecutivo, nuestros concejales demostraron cómo desde el Concejo de una ciudad se puede aportar al desarrollo, con exigencia pero construyendo en conjunto con los demás actores políticos.

En estos años, descubrimos un reto nuevo, y es que la organización política es difícil de hacer cuando el movimiento está en el poder. La forma tradicional de hacerlo es bien conocida: en el mejor de los casos, utiliza el poder para repartir entre sus apoyos (a esto le han llamado “mermelada” en los tiempos recientes), y, en el peor de los casos, sencillamente se roba la plata. Para un movimiento independiente como Compromiso Ciudadano fue un proceso de descubrimiento interesante, y que debemos seguir discutiendo: no es lo mismo estar por fuera del poder y presentar una visión alternativa de lo público que estar gobernando, consolidar nuevos liderazgos pero asegurarse, al mismo tiempo, que el gobierno sea transparente, eficiente y que no privilegie a ningún grupo o ciudadano por su posición política.

Durante la alcaldía de Salazar, Sergio Fajardo lideró el nuevo paso en la historia de Compromiso Ciudadano. Fajardo recorrió el país en dónde se encontró miles de ciudadanos que compartían nuestra visión política. Muchos de ellos, Facundos y Facundas que siguen caminando con nosotros. Recogimos firmas para presentar a Fajardo como candidato presidencial y a una lista de hombres y mujeres de trayectoria impecable al Senado de la República. Electoralmente, no tuvimos éxito y, al no superar el umbral legislativo, no logramos consolidar a Compromiso Ciudadano en un partido político. Políticamente, sin embargo, fuimos exitosos: en medio de una aguda polarización fuimos coherentes y consistentes con nuestra visión reconciliadora, construimos una propuesta programática con insumos de todas las regiones del país, participamos en el debate público sin entrar a las cañerías de la politiquería y demostramos que se puede hacer política sin comprar votos. En síntesis, probamos que no tenemos precio, tenemos dignidad.

En alianza con Antanas Mockus, Fajardo fue candidato vicepresidencial en 2010. Generando una movilización política ciudadana sin precedentes, con errores propios de un movimiento masivo y espontáneo, Mockus-Fajardo fueron derrotados por Juan Manuel Santos, candidato del entonces presidente, Álvaro Uribe. Este primer paso en la escena nacional, dejó muchos aprendizajes políticos y, sobre todo, un grupo de colombianas y colombianos que demostraron que tienen interés, pasión y el conocimiento para transformar el ejercicio política en cada región del país.

El último capítulo de esta historia abreviada, y en construcción, fue la campaña y la gobernación de Fajardo en Antioquia. El aprendizaje para Fajardo y para Compromiso Ciudadano en general fue importante para nuestro trabajo en este año 2017. En primer lugar, entendimos todas las complejidades que tiene un territorio que combina ciudades grandes, intermedias y pequeñas, sector rural, costa caribe, montañas, valles, sectores económicos formales e informales, actores armados. En pocas palabras, Antioquia tiene todas las complejidades de Colombia en un espacio más pequeño. Gobernar un departamento es distinto a gobernar una capital y es el complemento de estas experiencias nuestro mayor valor para presentarle al país. Hemos gobernado, sabemos hacerlo y entendemos lo difícil que puede llegar a ser. También, lo emocionante que es sentir como la esperanza va avanzando cuando la política se hace para los ciudadanos y no para los demás políticos.

Hoy nos enfrentamos, de nuevo, a la tarea que tenemos pendiente: organizar formalmente nuestro movimiento. Paralelamente, tenemos en Sergio Fajardo la voz que nos va a representar en la política nacional. Esto es una afortunada coincidencia, podemos llevar nuestro mensaje político, nuestra visión y nuestros planteamientos por todo el país y, al mismo tiempo, utilizando ese proceso, organizarnos. La campaña nacional debe permitir, además, identificar los liderazgos que participarán en los siguientes procesos electorales, empezando por las elecciones del 2019.

La opción que tenemos hoy para avanzar en estos objetivos es recoger las firmas para presentar a Sergio Fajardo como candidato presidencial. Estamos seguros que Fajardo es el colombiano indicado para conducir al país en este contexto difícil. Ha demostrado que sabe hacerlo, tiene la experiencia, la claridad para entender el momento que vivimos y la capacidad de encontrarse con millones de colombianos que hoy, parecería, están divididos.