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Medellín cambió de piel

“La intervención física es una intervención política, es una intervención social. Eso se llama dignidad. Lo más bello para los más humildes, lo público encontrándose con la gente que participa en el territorio. Así fuimos transformando Medellín, construyendo oportunidades. Estas cosas se pueden hacer, ¡lo hicimos en Medellín!”  Con estas palabras comenzó su recorrido por Carabobo Sergio Fajardo, recordando la transformación del nuevo norte de la ciudad durante su administración como Alcalde.

Y fueron, sin duda, acertadas. En Medellín las rejas y los muros eran parte de la paisaje urbano, inclusive en espacios públicos. La dinámica de la ciudad creó paredes invisibles que la dividían, “convirtiéndola en fragmentos, en pequeños guetos en los que solo nos relacionábamos con aquellos parecidos a nosotros, solo conocíamos espacios reducidos, porque la violencia, el miedo, la desconfianza, nos impidieron movernos libremente”, según el informe Del miedo a la esperanza.

Fajardo entendió que para resolver los dos problemas fundamentales de la ciudad, violencia y desigualdad social, era necesario convertir los espacios públicos en centros de encuentro para “mirarnos a los ojos, reconocer nuestra ciudad, nuestros vecinos, pero también aquellos barrios desconocidos y hasta olvidados”.

Sergio Fajardo creó un programa llamado Urbanismo Social con la intención de abrir espacios para la cultura y la educación:

“En Medellín tenemos que construir los edificios más hermosos en los lugares en los que la presencia del Estado ha sido mínima. El primer paso hacia la calidad de la educación es la dignidad del espacio. Cuando el niño más pobre de Medellín llega al mejor salón de clases en la ciudad, enviamos un mensaje de inclusión social poderoso. Ese niño tiene una autoestima renovada, y aprende matemáticas más fácilmente. Si les damos a los barrios más humildes bibliotecas bellas, esas comunidades se sentirán orgullosas de sí mismas. Estamos diciendo que esa biblioteca o ese colegio, con arquitectura espectacular, es el edificio más importante del barrio y enviamos un mensaje muy claro de transformación social. Esa es nuestra revolución”, dijo, el entonces Alcalde, Sergio Fajardo a la revista Newsweek.

 

Una importante área a intervenir, fundamental dentro del programa del Alcalde Fajardo, fue la zona norte de la ciudad: ¡El nuevo Norte! Este había sido una frontera histórica entre el centro de Medellín y los barrios más pobres. Necesitaba una transformación, cambiar el equipamiento, mejorar la infraestructura y fortalecer sus instituciones.

“La construcción y mejoramiento de valiosos espacios destinados a educación, entretenimiento y cultura, como Parque Explora, Jardín Botánico, Planetario, Parque Norte, Museo Pedro Nel Gómez, Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, y el Edificio de Extensión y el Museo de la Universidad de Antioquia. Este conjunto configuró la mayor área urbana integrada, concebida para el desarrollo turístico, con un total de 40 hectáreas”.

En el año 2007 el The New York Times publicó un extenso artículo sobre la transformación de Medellín y resaltó el “paso de la miseria a la belleza”. Esta frase es clave en el trabajo realizado por Fajardo durante su administración en Medellín.

Medellín la más educada emprendió importantes intervenciones sociales que sirvieron como herramienta para que las personas crearan condiciones para construir caminos propios de progreso y así comenzar a pagar la histórica deuda de la ciudad con las personas víctimas de estas desigualdades sociales. En palabras de Fajardo, Medellín era “una sociedad profundamente desigual, con una violencia arraigada, con raíces muy hondas. Este es un problema muy profundo, es de la sociedad colombiana, de la sociedad latinoamericana, así como de muchos otros países en el mundo”.

“¿Qué pasa en Medellín?” Esa era la pregunta obligada en los medios de comunicación, las agremiaciones económicas, las ONGs y demás entidades del país, lo que necesariamente llamó la atención del mundo que tenía a la capital antioqueña como un referente del narcotráfico y el sicariato. ¡Se logró! Se pasó del miedo a la esperanza gracias a una apuesta por la educación de calidad y una renovación física y cultural de la ciudad.

“Como muchos extranjeros, la mayoría de las opiniones que escuchaba sobre Medellín tendían a ser negativas y un poco desactualizadas. Sin embargo, mi experiencia con las personas y la ciudad fue muy diferente. Me encontré con una ciudad en busca de una transformación dramática. Una ciudad activa, emprendedora y viva con personas decididas y vivaces”, contó Brendan Gill del Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido.

“Recuperamos la ciudad para sus habitantes, para la vida. Con estas acciones, la noche, antes tiempo de miedo, se transformó en encuentro y redescubrimientos. El programa Medellín despierta para la vida incentivó el uso del espacio público, paseos peatonales y nuevos amoblamientos”, afirma Fajardo.

Fajardo

Carta de apoyo a la candidatura presidencial de Sergio…

Mi nombre es Aicardo Roa Espinosa, Colombiano en el exterior apoyando la candidatura presidencial de Sergio Fajardo. Crecí como agricultor en el corregimiento del Guayabal en las faldas de la Cordillera Central cerca a Palmira, Valle. Estudié Agronomía en la Universidad Nacional sede Palmira, y eventualmente me mudé a los Estados Unidos a realizar estudios de posgrado, donde me gradué con un doctorado de la Universidad de Wisconsin-Madison, en la cual después serví como profesor. Más adelante, decidí comenzar mi propia empresa, la cual sigo manejando hoy en día. Mis inicios hicieron que desde siempre tuviera una inclinación hacia las ideas conservadoras. Desde muy joven me consideré “Alvarista” y llegué a ser presidente de las juventudes conservadoras con quien apoyé la candidatura de Álvaro Gómez Hurtado.

Hace unos 30 años conocí a Sergio Fajardo mientras él estaba realizando sus estudios de doctorado en Madison, Wisconsin. Tuvimos una relación muy cercana, y vivimos bajo el mismo techo por tres meses cada año durante diez años.

Recogiendo a Fajardo en la parada del bus

Conocí a Sergio jugando fútbol, siempre le gustó jugar en la delantera. Después de los partidos caminábamos juntos de regreso a las residencias de la universidad, y fue por medio de esas

conversaciones que nos hicimos más amigos. Tiempo después Sergio volvió a Madison en repetidas ocasiones como académico de intercambio, y cada vez compartí con él desde que lo recogía en la parada del bus hasta su partida de regreso a Colombia después del tercer mes.

Siempre intenté ser el mejor anfitrión, y a pesar de que nunca le pedí a Sergio que hiciera nada, siempre hizo todo lo posible por colaborar y demostrar que valoraba mi esfuerzo y tiempo, dando muestras de compromiso, justicia y responsabilidad. Con la edad he visto cómo este tipo de gestos dicen mucho del carácter de las personas, son gestos que son aún más difíciles de encontrar en personas que han crecido en familias con cierta afluencia como la de Sergio. El sentido de justicia es desafortunadamente algo que no todos poseemos.

Mientras Sergio vivió conmigo, llevaba una vida muy organizada, casi monástica. Todos los días desde las siete hasta las diez de la noche leía e inmediatamente se iba a dormir. Era muy estudioso, lo cual lo hizo ser reconocido como un excelente estudiante y matemático. Entre sus logros académicos estuvo el escribir un libro con el distinguido profesor Howard Keisler.

Después de tantos años de recogerlo, llevarlo, hablar de fútbol, ciclismo, tomar algunos tragos, sentía a Sergio tan cercano que una noche mientras nos tomábamos un café le pedí que fuera testigo de mi boda. Mi esposa Sue, después de tantos años aún recuerda a Sergio con muchísimo cariño.

Fueron muchos los momentos en los que Sergio me demostró su integridad, aún tiempo después cuando incursionó el mundo de la política.

Recuerdo a Sergio en una ocasión hablándome del entonces Gobernador Uribe, una figura tan polémica que ha logrado dividir a todo un país en dos, alguien al cual muchas personas encuentran fácil insultar y desprestigiar. Sergio mostraba respeto por la forma en que Uribe administraba su departamento.

Más allá de la diferencia de ideales, Sergio podía ver imparcialmente cualidades que innegablemente se le pueden atribuir a Uribe como estadista. En otra ocasión y estando en Colombia, me invitó a una reunión en la cual se encontraba su hermano, quien empezó a preguntarme lo que yo hacía y de dónde era. Sergio al escuchar esto dijo: ¿“pa’ qué le preguntas eso? ¿Cuál es la necesidad de ubicarlo socialmente?”

Fajardo sirviendo de testigo el día de mi boda

A pesar de ser un ferviente seguidor del Deportivo Independiente Medellín (DIM), Sergio siempre ha estado por encima de los regionalismos. Sergio es Colombiano ante todo.

Siendo yo un Colombiano que ha seguido de cerca el progreso de Colombia desde el exterior, digo con certeza que Sergio es la oportunidad que merece el país. Una persona con una posición política central, sin ningún compromiso con los partidos tradicionales y con autoridad moral, siempre consciente de no tener comportamientos inapropiados y enemigo del clientelismo. En un país en el que incluso jueces de la Corte Suprema se ven involucrados en casos de corrupción y de prebendas, Sergio siempre ha seguido el camino correcto, el cual no siempre es el más fácil de seguir y el que no necesariamente trae solo consecuencias positivas. Sin embargo, ha sido este mismo camino el que le ha traído tantos éxitos. Sergio ha tenido una formación sumamente sólida en la que a través de publicaciones científicas ha demostrado que está comprometido con la verdad, proceso inherentemente imparcial que debería ser imitado sin duda en la toma de decisiones que involucran el bienestar de un país.

Sergio no es una persona que vive en el pasado, y es este tipo de actitud la que es crucial para Colombia en este momento tan crítico. Sergio ha tenido siempre su mirada en el futuro, consciente de lo que quiere, y es precisamente esta visión la que podría sacar al país adelante a través del perdón y dejando las rencillas a un lado. Esto lo dice una persona que ha sufrido los horrores del secuestro y de la violencia en Colombia, ya que mi padre fue secuestrado en dos ocasiones.

Como pasa con tantas amistades, Sergio y yo tomamos rumbos diferentes, viejas y nuevas responsabilidades hicieron difícil el mantener contacto y así han transcurrido diez años desde la última vez que hablé con él. Sin embargo, me alegra pensar que una persona tan íntegra, ilustrada, y comprometida con la justicia tenga la oportunidad de liderar a un país que tanto necesita a alguien como él.

Aicardo Roa Espinosa

Madison, Wisconsin

Febrero, 2018

Poder de la decencia

El poder de la decencia

 

En el cruce de la Avenida Oriental con La Playa, una esquina en el corazón del Centro de Medellín, un hombre de 43 años entrega volantes mientras les cuenta a los transeúntes por qué quiere ser Alcalde de la ciudad. Dos amigos extienden una pancarta que dice PARE… PIENSE… VOTE. Al tiempo, el hombre explica a persona por persona su propuesta para llevar a Medellín del miedo a la esperanza.

“El contacto con la calle no tiene comparación ni sustituto. Ese contacto físico, con todos los sentidos, es muy potente, establece un vínculo. La energía se transmite y se traduce en confianza. Para mí, tantos años después, sigue siendo uno de los aspectos más emocionantes de la política”, escribe Sergio Fajardo en su libro El poder de la decencia.

Caminando. Así comenzó esta historia

La escena ocurrió hace 18 años. 5 de noviembre de 1999. Medellín vivía una nueva ola de violencia y el conflicto urbano era centro de atención en Colombia y el mundo, triste herencia del narcotráfico de las décadas de los 70 y los 80. Una proliferación de bandas captaron la atención de los jóvenes. En ese escenario y con el reto de modificar la tendencia registrada en las cifras de violencia, Sergio Fajardo aspiraba a administrar la ciudad.  

Fajardo llegó a la política regional luego de ser, por más de 25 años, un profesor de matemáticas universitario y de dedicar su vida a la investigación. Era, en esencia, un científico que decidió cambiar el mundo: “al finalizar el siglo XX nos atrevimos a cambiar el mundo” dice en la introducción de su libro. 

 

En una ciudad “agónica, marcada por la puja entre la vida y la muerte”, como concluye el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica ´Medellín: memorias de una guerra urbana`, y luego de una “escalofriante batalla urbana” como la ocurrida con la Operación Orión en la Comuna 13, Sergio Fajardo logró llegar a la Alcaldía con una votación histórica después de un trabajo basado en caminar la ciudad, escuchar a sus habitantes y explicar su propuesta. En otras palabras, poner la piel, el corazón y el cerebro en función de los intereses de los habitantes de Medellín.

 

Fuimos muy disciplinados, trabajamos juiciosamente, estudiamos la ciudad a fondo, al recorrimos de extremo a extremo, con alegría, gusto y convicción, nos enfrentamos a las maquinarias con elegancia, sin dejarnos asustar”, escribe Fajardo en su libro.

El poder de la decencia es un ensayo que Fajardo decidió escribir para contar qué hizo, por qué lo hizo y para qué lo está haciendo. En él explica las bases de una propuesta política que comenzó con “un grupo pequeño en Medellín y ahora somos miles en todos los rincones de Colombia y, me atrevo a decirlo, en varios lugares del mundo”. El libro lo escribe en primera persona pero dice que “ese yo es nosotros en casi todos lados”.

Alejandro Poiré, colega docente de Fajardo en el Tecnológico de Monterrey, valora el esfuerzo de su compañero por hablar de decencia en política: Ser decente en la política da fuerza, y de

hecho, ser un ciudadano decente implica involucrarse en lo público. Y que la existencia de dilemas éticos complicados no es pretexto para la inacción, la indolencia, o la simple indignación que nos exculpa. Que se puede”

El poder de la decencia es la narración de un hombre que creyó y cree en la Educación como el elemento principal para transformar no sólo un país, también al mundo. Es la confirmación de que no es una idea descabellada, de que se puede, de que en Medellín y Antioquia fue posible y es la convicción profunda de que ahora puede hacerlo en Colombia en un momento histórico del país que exige un cambio en la manera de hacer política.

 

Poder de la decencia

Sergio Fajardo presentó su libro en México

 

Sergio Fajardo, los últimos dos años, fue profesor visitante distinguido de la Cátedra Latinoamericana de Ciudadanía del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (TEC), y para cerrar este ciclo presentó su libro El poder de la decencia, que ya suma tres ediciones.

En el conversatorio estuvo acompañado del decano de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del TEC, Arturo Sánchez, y fue el escenario ideal para realizar una radiografía de la actual situación política de Colombia y cómo ésta le abrió un escenario a la propuesta política que lidera.

El profesor Sánchez comienza la charla retando a Fajardo al preguntarle por qué el primer capítulo del libro habla de los privilegios que tuvo y de cómo esto lo hizo conciente de que las oportunidades de las personas no deben depender del lugar y las condiciones en las que nacen:

Luchar contra las injusticias es lo que más me motiva para realizar mi trabajo. En el libro reviso mi vida familiar y sé que crecí en un contexto de privilegio no sólo en lo social y lo económico, sino también en la relación con mi familia. Tuve una relación muy cercana con mi papá. Él me invitó siempre a volar, a no tener restricciones y me motivaba a tomar decisiones; y mi mamá, que era profundamente religiosa, era muy efervescente, con una energía poderosa. Ese primer capítulo es para explicar que cada uno tiene sus raíces y es gracias a eso que entendí que el origen social limitaba el rumbo de las personas. Por eso siempre fui consciente de la sociedad desigual donde vivimos”.  

Fajardo recordó esos primeros días cuando comenzó a recorrer las calles de Medellín entregando volantes, explicando a cada persona la propuestas que tenían con el grupo de amigos con los que comenzó en la política: “lo más importante siempre ha sido respetar los principios y escuchar a la gente”, dijo.

Además, recordó la importancia de llegar al poder sin deberle nada a nadie, sin pagar por un voto, porque son los medios los que justifican el fin.

“En el libro yo cuento el camino inusual que comenzamos en la política. Hemos recorrido un camino largo que comenzó con un cero por ciento en las encuestas y ya llevamos 18 años en él”.

Sergio Fajardo contó las dificultades que ha tenido con la clase política tradicional y cómo ha vivido momento emocionantes, como la Ola Verde, que hablan del estado de ánimo del país y los múltiples aprendizajes que ha tenido, algunos dolorosos.  

“Ahora en Colombia pasa algo extraordinario: ¡Ya todo el país está indignado con la corrupción! Ya no está indignado solo con los corruptos en las regiones, sino en todo el país. Hoy Colombia está con un malestar extraordinario. En esas encuestas donde se habla de felicidad los colombianos siempre estábamos de primeros y, de repente, Colombia está amarga”.

Fajardo también reconoce que es posible cambiar, abrir la puerta de las oportunidades. Se puede tener esperanza.  

“Nosotros vamos a cambiar, pero nos tenemos que reconciliar. Si no sanamos las heridas vamos a destruir el país. La historia de nuestro país nos muestra que cada vez que la política termina en esa polarización vuelve otro capítulo de la violencia y siempre terminamos en una guerra. Por eso es necesario conectar sectores, porque no es el momento de llegar a las trincheras, es necesario conectarlos a todos para poder avanzar. Debemos luchar contra la corrupción, de manera frontal y real y también nos debemos reconciliar y así le damos cabida a la educación, ciencia, tecnología, innovación, emprendimiento y la cultura para poder generar oportunidades y transformar la calidad de vida”

 

Noticia ppal

No vamos a aumentar la edad de pensión: Fajardo

 

La Gira de la Esperanza visitó Cúcuta para enterarse de primera mano de los problemas de la región y la situación fronteriza con Venezuela. Sergio Fajardo hizo un llamado a abrir la puerta de las oportunidades para que el talento de todos los habitantes de la región brille y de esta manera transforme las condiciones de vida de los habitantes de Norte de Santander.

Fajardo hizo referencia al aumento de la edad para la pensión, tema que inquieta a los ciudadanos:

“En nuestro país, de 23 millones de personas que trabajan sólo 7 cotizan. Es decir, hay 16 millones que no están aportando para su seguridad social. Eso es lo que tenemos que cambiar”.

Además hizo énfasis en la red de corrupción que azota al país y que se roba la plata de las pensiones de “las personas con escasos recursos, así como los dineros necesarios para otros programas sociales”, y resaltó la importancia de la lucha contra la corrupción en las regiones, porque de esa manera se pueden elegir unos congresistas válidos para estructurar programas con el gobierno nacional que atiendan integralmente los problemas regionales. ¡Esa es nuestra apuesta! Sin polarización ni agresiones y con responsabilidad en el ejercicio de la política.

 

Noticia ppal

“La rabia no es lo nuestro, la inteligencia es…

La Gira de la Esperanza de la Coalición Colombia llegó a Bogotá, la capital del país y la ciudad de las oportunidades como la define Fajardo.

En el Parque Lourdes de la localidad de Chapinero presentamos la lista de aspirantes de la Coalición Colombia al Congreso y, simultáneamente, explicamos de modo amplio los ejes de la propuesta programática de nuestro proyecto político que aspira a gobernar para acabar con la corrupción, impulsar la reconciliación y hacer de la educación el motor del desarrollo nacional.

Cada vez se hace más evidente que este es el momento oportuno de cambiar el rumbo del país y apostar por la educación como eje de transformación.

“Vamos a escribir una página nueva en el país con lo mejor de las personas, con emprendimiento, cultura, educación, con ciencia, tecnología y aprovechando las riquezas ambientales. ¡Juntos vamos a transformar a Colombia!“ dijo Sergio Fajardo a los asistentes en el Parque Lourdes.

Antes de la intervención del futuro presidente, los representantes de la Coalición Colombia explicaron la importancia de este proyecto político para el país:

“Colombia necesita un cambio ético, una propuesta que nos devuelva la esperanza en la política y eso es lo que representa Sergio Fajardo”, expresó Iván Marulanda, candidato al Senado por la Alianza Verde.

“El punto del debate es que no nos dejamos meter en la bolsa de ser santistas o uribistas, porque sea cual sea el que gane de ellos, son los mismos con las mismas” indicó Jorge Robledo, candidato al Senado por el Polo Democrático.

“Cada vez los países fuertes son los que planean a largo plazo. Tenemos que pensar hacia dónde va la humanidad. Ahora estamos convencidos de que iremos a donde queramos porque somos capaces de elegir nuestro rumbo”, dijo Antanas Mockus, candidato al Senado por Alianza Verde.

Es muy fácil dividir, es muy fácil destruir. Los que estamos acá sentados sabemos el valor de construir sobre lo construido. No nos vamos a dejar meter en una polarización. Creemos que la educación, la innovación y la ciencia son el motor de nuestra transformación”, concluyó Claudia López, miembro de la Coalición Colombia.   

Presentamos, desde la Coalición Colombia, un grupo de profesionales, transparentes y con principios para aspirar al Senado y en las regiones se armaron unas listas de lujo de aspirantes a la Cámara de Representantes con la convicción de que es necesario tener un grupo de coequiperos en el Congreso de la República y así poder realizar los cambios que el país necesita.

“No podemos vivir arrodillados”

Fajardo dejó claro que es necesario recuperar la seguridad en Bogotá pues se ha perdido el rumbo de la ciudad: “No es justo con la forma como se está haciendo la política acá en la capital. A Bogotá hay que cuidarla como se cuida a Colombia” expresó.

“Antanas Mockus nos mostró en Bogotá que se podía hacer una política diferente y esa es una lección aprendida. Se puede hablar de principios, se puede hablar de ideales, se puede hablar de sueños, se puede hablar de transformaciones y lo vimos acá en Bogotá” aclaró Sergio Fajardo y además habló de la necesidad de levantarnos y transformar juntos el país: “Los violentos nos han arrodillado con un arma en frente y cuando las personas se arrodillan pierden su dignidad y su capacidad de crear. Los corruptos también arrodillan a la población aprovechando de sus necesidades. Colombia no es un país de arrodillados y tenemos que cambiar la página porque estar arrodillados lleva a la destrucción del país. Con miedo no crece nadie, de rodillas no crece nadie”.

Para cerrar el evento Sergio Fajardo envío un mensaje al país haciendo una clara referencia a la situación de polarización que estamos viviendo y que simboliza la forma de actuar de nuestro proyecto político:

“Necesitamos avanzar en toda Colombia en seguridad ciudadana; los problemas que se viven hoy en Bogotá también se viven en otras regiones del país. En todas partes de Colombia debemos mirar a un grupo de jóvenes que están por fuera del sistema educativo y están sin oportunidades, alimentando las pandillas y la ilegalidad y debemos trabajar para garantizarles esas oportunidades a todos los jóvenes del país (..) Nosotros podemos ser diferentes sin ser enemigos y ese es un paso crucial para el país. No vamos a caer en la trampa de escoger trinchera porque en las trincheras sólo se ve la destrucción, allá no hay libros, allá no hay educación y allá no hay dignidad ni la decencia para transformarnos”

 

Propuestas

Jóvenes con Futuro, abrimos la puerta de las oportunidades

 

“El programa Jóvenes con Futuro nos brindó una luz de esperanza”, así, emocionada, lo dice Andrea Carolina Hoyos, una de las beneficiarias del programa en Antioquia, donde nació de la mano de Sergio Fajardo.

Andrea, que ahora vive junto a su mamá en Barranquilla, creyó que acceder a la educación superior no era posible. Sin embargo, estudió el programa de Producción de Cacao en la sede Apartadó del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid.

“Cuando terminamos el bachillerato comentamos con nuestros amigos sobre la posibilidad de presentarnos a la universidad e ir a estudiar a Medellín, pero lamentablemente nuestras familias no tenían los recursos. Es ahí cuando apareció la oportunidad del programa Jóvenes con Futuro y eso nos cambió la vida a todos, a muchísimas personas de la región del Urabá”, relató la joven.

Una oportunidad para el país

Jóvenes con Futuro es un programa que nace de la necesidad de acabar un problema fundamental en la educación del país: ¡La falta de oportunidades!, y a ésto se le se suma la deserción escolar, la entrada de los jóvenes al mundo de la violencia y la ilegalidad; por eso la iniciativa plantea el reto de cerrar, poco a poco y de manera eficiente, los caminos de la ilegalidad y la violencia brindando a los jóvenes oportunidades para que sean ellos los que decidan qué quieren ser en la vida mirando un abanico de posibilidades reales.

Queremos trabajar arduamente para que el futuro de por lo menos 150 mil jóvenes entre los 16 y 24 años que no hayan terminado décimo u once, sea en el marco de la legalidad. Las oportunidades pasan por lo educativo, lo cultural y lo deportivo y comprenden un acompañamiento psicosocial, no solo para estos jóvenes sino también para sus familias.

En el conversatorio de presentación en el municipio de Tumaco, Nariño, dos representantes de nuestra Coalición Colombia, Sergio Fajardo y Jorge Robledo, escucharon a los jóvenes, conocieron sus problemáticas y pudieron ver y sentir la ansiedad que tienen por ser escuchados y valorados: “los créditos del Icetex dependen del puntaje del Icfes, pero: ¿cómo pretenden que saquemos un gran puntaje si la educación que nos dan no es la más adecuada?”, dijo una de las invitadas, cuestionando la falta de oportunidades para poder continuar con sus estudios de educación superior.

Llegó el momento de construir junto a los jóvenes un proyecto que les ayude a cambiar sus vidas. Una iniciativa que los enamore de la educación, les ayude a sanar las heridas y les permita integrarse al mundo productivo.  

“Hemos aprendido en nuestros gobiernos; sabemos qué significa la esperanza y cómo cerrar la puerta a los corruptos. Algunos quieren sembrar terror y devolver la página, pero Colombia tiene una oportunidad única. ¡Apostemos por estos Jóvenes con Futuro! Es lo justo”, concluyó Fajardo.

Conoce más sobre el programa Jóvenes con Futuro:

Jóvenes-con-Futuro-Sergio-Fajardo

 

 

 

Que propone fajardo

Educación, ciencia, tecnología, innovación, emprendimiento y cultura

¿Cómo se escribe la nueva página en la historia de Colombia? Con educación, ciencia, tecnología, innovación, emprendimiento y cultura. Así vamos a apostar a la inteligencia y las capacidades de las personas para transformar nuestra sociedad.
Para luchar contra las desigualdades profundas de Colombia nosotros le apostamos a las capacidades de la gente. Esa es nuestra apuesta para construir un país distinto.

Que propone fajardo

El muro que separa a las personas de las…

Nosotros enfrentamos tres grandes barreras en Colombia: las desigualdades, la violencia y la cultura de la ilegalidad.
La gran mayoría de los colombianos vive ante un muro gigantesco que los separa de las oportunidades y que no saben cómo superar. Al mismo tiempo, ven que existe una puerta, muy grande en muchos lugares, que es la entrada al mundo de la ilegalidad y que les ofrece acceso a esas oportunidades negadas. Así, muchas personas se enfrentan un dilema permanente.
Nuestro reto político es derrumbar ese muro y cerrar esa puerta que lleva a la ilegalidad y a la violencia. La educación en su sentido más amplio y que incluye la ciencia, tecnología, emprendimiento, innovación y cultura es la que nos permite ir abriendo espacios en ese muro para que las personas puedan acceder a las oportunidades.

Que propone fajardo

Lucha contra la corrupción

La lucha contra la corrupción es un problema ético, de actitudes. Por eso repetimos constantemente que de la forma como se llega al poder, así se gobierna. Y quien paga para llegar, llegar a robar con puestos y contratos. Por eso sostenemos que la corrupción es una empresa criminal más difícil de combatir que la guerrilla y las bandas criminales.

Nuestra primera medida para luchar contra la corrupción es que no pagamos un peso por un voto y después cuando llegamos al poder no damos un puesto ni un contrato a un congresista. Nosotros no pagamos para llegar y así podemos gobernar con transparencia. Lo hicimos en Medellín y en la Gobernación de Antioquia.