¿Qué son los Presupuestos Participativos?

Presupuestos participativos Briceño

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Medellín fue una ciudad pionera en planeación participativa con objetivos políticos orientados a fortalecer la democracia y a cambiar la premisa de administrar el presupuesto desde una visión centralista, tecnocrática y basada en objetivos de desarrollo de organismos multilaterales.

Medellín fue una ciudad pionera en planeación participativa con objetivos políticos orientados a fortalecer la democracia y a cambiar la premisa de administrar el presupuesto desde una visión centralista, tecnocrática y basada en objetivos de desarrollo de organismos multilaterales. No nos cansamos de insistir en que fue una escuela de formación de líderes en la que la ciudadanía participó en la democracia más allá de su voto.

¿En qué consistió la propuesta?

Durante la alcaldía de Medellín (2004-2007), los Presupuestos Participativos fueron un mecanismo mediante el cual la comunidad pudo asignar hasta el 6% de inversión anual del municipio al desarrollo local. Esa propuesta estuvo alineada con el propósito de mantener unas relaciones con la comunidad abiertas y claras, bajo la premisa de que una ciudadanía activa políticamente pondría el interés público antes que el particular.

¿Cómo lo logramos?

Convocamos a ciudadanos de todos los sectores sociales para que dieran sus puntos de vista sobre la modificación de temas coyunturales para ellos mismos, como el Plan de Ordenamiento Territorial o el Plan Anual de Inversiones. Fortalecimos las veedurías ciudadanas y los liderazgos en barrios y comunas mediante la implementación del Presupuesto Participativo.

Ese mecanismo cambió el paradigma de asignación de recursos públicos a las comunidades. Implementamos el Presupuesto Participativo con la percepción de que los barrios, veredas, comunas y corregimientos que no significaban créditos políticos no se tenían en cuenta al asignar recursos para las intervenciones en sus comunidades.

Además, los liderazgos comunales estaban diezmados: lo único que legitimaba a los líderes frente a los vecinos era su cercanía con los tomadores de decisiones. Una suerte de rosca clientelista a pequeña escala.

Los Presupuestos Participativos sirvieron para renovar la forma en que las comunidades se involucraron en la política, a la par que se incentivaron liderazgos entre los jóvenes, los grupos minoritarios y quienes nunca habían participado en la toma de decisiones.

En lo operativo funcionó como instrumento de planificación anual para establecer la prioridad en las necesidades de las comunas y corregimientos, con amplio acceso de las organizaciones en las decisiones sobre los recursos municipales, constituyéndose en auténtico ejercicio de gobernabilidad con democracia.

Los Presupuestos Participativos se desarrollaron en cuatro fases. Cada comuna y corregimiento de Medellín tuvo cinco Consejos Comunales o Corregimentales anuales, espacios de concertación comunitaria con la administración. Para cumplir con sus objetivos, cada consejo tuvo comisiones de trabajo temáticas para formular iniciativas viabilizadas por el municipio, a partir de criterios técnicos, legales y el Plan de Desarrollo Municipal.

Etapas

Información y diagnóstico.

Informamos a los participantes sobre el proceso, discutimos y ajustamos el reglamento, llevamos a cabo las asambleas barriales y veredales y los primeros Consejos Comunales y Corregimentales. Además, se eligieron los delegados de barrios, veredas y organizaciones.

Construcción y priorización de propuestas.

Aquí empezaron los grandes aprendizajes para los nuevos líderes. En el segundo consejo comunal socializamos planes locales y resultados de asambleas barriales y veredales, se priorizaron problemas y necesidades de las comunas, y las comisiones temáticas estudiaron y seleccionaron iniciativas de la mano de la administración.

Ajustes, viabilidad técnica y aprobación de iniciativas.

Revisamos y ajustamos las iniciativas presentadas por las comisiones y desarrollamos el tercer consejo comunal, en el que se priorizaron y aprobaron las iniciativas. En esta fase, las comunidades aprendieron sobre el manejo técnico de los proyectos, la inversión y el tiempo requeridos.

Formalización político-administrativa de las propuestas.

Preparamos el Plan Operativo Anual de Inversiones, incluyendo el Presupuesto Participativo, y lo presentamos al Concejo de Medellín. Durante la vigencia hicimos seguimiento de la ejecución y, anualmente, evaluamos el proceso, con recomendaciones de mejoramiento. Realizamos el cuarto y quinto consejo.

“La inversión social y los procesos de participación democrática e incluyente en la ciudad han generado en los diferentes sectores de la Comuna 1, Popular, una sensibilización al progreso social, debido a que los jóvenes, contando con oportunidades, implementaron herramientas de progreso, como una vinculación directa con la educación impulsada con el programa camino a la educación superior. La Comuna 1 fue gestora de esta iniciativa de ciudad retomada por las demás comunas.”

Carlos Ospina, líder comunitario, Comuna 1.

¿Qué logramos?

  1. Invertimos recursos por valor de $21.000 millones para la creación de empresas comunitarias, programas de capacitación y asistencia técnica y fomento de la asociatividad.
  2. Creamos 2.100 nuevos empleos directos en 250 unidades productivas y programas de asociatividad empresarial.
  3. Invertimos $2.045 millones para planes locales de catorce comunas y cinco corregimientos.
  4. Invertimos en educación tecnológica y superior $56.670 millones para más de 3.000 jóvenes.
  5. Realizamos cuatro congresos de ciudad y dos seminarios internacionalessobre Presupuesto Participativo con cerca de 3.500 participantes.
  6. Más de 66.000 personas participaron en las asambleas de 2006 y 2007.
  7. Definimos 1.000 proyectos por año.

La participación ciudadana mediante el Presupuesto Participativo se evidenció en detalles sencillos pero valiosos para las comunidades: promoción y manutención de grupos culturales, religiosos, deportivos y voluntariados. El proceso mismo fue un logro, pues quitó margen de maniobra a los politiqueros y promovió una relación más directa entre la ciudadanía y la alcaldía.

En términos concretos, además de la construcción y manutención obras de infraestructura y la dotación de implementos deportivos en el caso de la promoción del deporte, por ejemplo, los Presupuestos Participativos sembraron la semilla de dos legados grandes y significativos.

Como la educación técnica y universitaria era (y sigue siendo) una prioridad para los habitantes de Medellín, el primer legado fue el fondo para la educación superior EPM: 150 mil millones de pesos para dar créditos, condonables hasta en un 80% por desempeño académico y servicio social, a estudiantes de estratos 1, 2 y 3 que no pudieran pagar su educación superior.

Otro legado importante fue la construcción del Cable de Palmitas, inaugurado en 2010. Este tiene dos tramos de 850 metros y benefició a cerca de 2 mil habitantes del corregimiento San Sebastián de Palmitas, pues su tiempo de desplazamiento se redujo de hora y media a cinco minutos hasta las veredas La Aldea, La Frisola y La Sucia.

La experiencia de Presupuesto Participativo fue tan exitosa que se propuso ante el Concejo Municipal como proyecto de acuerdo, aprobado a finales de 2007 para afianzar prácticas en toda la ciudad.

Hidroituango en la implementación del Presupuesto Participativo en Antioquia

Continuamos el trabajo de los Presupuestos Participativos durante la Gobernación de Antioquia. La mejor experiencia fue la desarrollada en el marco del Plan Integral Hidroeléctrica Ituango (PIHI). El PIHI fue una unión de voluntades de la Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Medellín, Empresas Públicas de Medellín, el Instituto para el Desarrollo de Antioquia, la Sociedad Hidroeléctrica Ituango y las 12 administraciones municipales de influencia directa de la Hidroeléctrica.

La apuesta fue la siguiente: como las poblaciones de las zonas que generan riqueza por sus condiciones naturales no reciben mayores beneficios de estas, era necesario que la producción y venta de electricidad de Hidroituango se tradujera en beneficios concretos para las áreas de influencia del proyecto.

El PIHI destinó US$100 millones para inversión social en los 12 municipios de influencia de Hidroituango. Similar a como en Medellín, organizamos mesas municipales y secretarías técnicas para identificar los principales problemas de las comunidades.

Convocamos asambleas de las organizaciones sociales de los diferentes municipios, las que se reunieron con los comités técnicos para viabilizar los proyectos y establecer los filtros adecuados, ajustar detalles y determinar el alcance de la población afectada. Los proyectos seleccionados se sometieron a votación popular. Participaron más de 17 mil personas y pudieron votar mayores de 14 años.

Con el presupuesto asignado, se construyeron casas del anciano en varios municipios, se apoyó a microempresarios, se compró la dotación de una banda de guerra de gente mayor en Yarumal, se hizo mantenimiento de caminos, fortalecimos organizaciones sociales, compramos dotación para actividades artísticas, hicimos adecuaciones e insumos para equipamientos, compramos dotación informática, ayudas para personas con discapacidad, maquinaria y herramientas para actividades económicas.

Contrario a lo que se sugiere en redes sociales sobre su tibieza, no hay nadie más radical que Sergio Fajardo para defender los dineros públicos. El presupuesto participativo condujo a innovar en gestión pública, formó competencias individuales y colectivas para cambiar liderazgos y superó prácticas tradicionales de la política, priorizando lo público y la veeduría de los recursos.

Sergio Fajardo implementando proyectos participativos con ciudadanos antioqueños.

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