Hoy quiero a llamar a la ‘primera línea’ de lo público: personas que no roban, personas que hacen

Alocución de Sergio Fajardo a los jóvenes

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¿Por qué hago esta alocución? Este es realmente un mensaje a los y las jóvenes. Porque creo que toda esa manifestación joven, ese estallido social, esa insatisfacción que aún se mantiene, tiene el único camino de la política y la democracia; y como protagonistas, no actores de segundo orden .

Como algunos en redes se mortificaron con mi autoentrevista de las ballenas, incluso con improperios, hoy decido dirigirme a ustedes, a la Nación en pleno, con esta “alocución”. Y lo hago para reconocer que soy un político que lleva 20 años diciendo… que no lo es.

Tal vez porque entré a la política asqueado de lo que veía en las noticias cuando era profesor de matemáticas en las universidades de los Andes y la Nacional. Y preferí entrar a esto como un primíparo, ya grande, a mis 43 años.

Ya hicimos una alcaldía, una gobernación, hicimos campañas a la presidencia, y soy un político, y sigo siendo profesor. Si eso es una acusación, hasta ahí me pueden acusar.

Este ha sido un oficio duro. Cuando entramos, nos decían que estábamos locos, que no teníamos nada que hacer ahí. Nos lanzamos al agua con un grupo de amigos, igual de inexpertos que yo, con pocos contactos, y la intuición nos llevó a salir a las calles y caminar y conversar con la gente. No fue una genialidad, es que fue la forma que encontramos; por caminar no cobran y nosotros solo tomamos tinto y agua.

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Para nuestra sorpresa, con 0% en las encuestas nos empezaron a buscar; a decirme que me sentara con este personaje que tenía unos “voticos”, o con este otro que nos podía conseguir una “platica” o de lo contrario no ganaríamos. Y no lo hicimos, decidimos seguir caminando calles y parándonos en cuanta esquina y semáforo encontramos. Entendí que ese personaje, al que no me quiero parecer, tenía un olfato de tiburón (para seguir hablando de especies marinas), y detectaba a kilómetros nuestro crecimiento y las posibilidades de ganar. Esos son políticos de cañería, que no generan el cambio, son expertos en apostarle a la carta ganadora y después decir que fue gracias a ellos.

¿Por qué hago esta alocución? Este es realmente un mensaje a los y las jóvenes. Porque creo que toda esa manifestación joven, ese estallido social, esa insatisfacción que aún se mantiene, tiene el único camino de la política y la democracia; y como protagonistas, no actores de segundo orden . No hay más formas, tienen la obligación de cambiar este país desde la lógica, la convicción, la irreverencia, la creatividad y por supuesto, las leyes. La violencia también es el fracaso de la política. Así que se tienen que organizar, recoger firmas, articular un discurso, y ganarse puestos importantes ¿en dónde? Pues en la política.

Y si mi experiencia, en algo sirve para que los que llegan no se embolaten en el camino, entonces vamos a contarla. A nosotros tampoco nos tocó un país fácil y la sensación de desasosiego tampoco es nueva. Y a pesar de que todo se ve tan gris, rendirse nunca es una opción y cambios siempre se pueden lograr.

No nos podemos dejar doblegar por el miedo. Entonces ganamos en Medellín. Llegamos a la alcaldía. Y llegaron otra vez los tiburones. Esta vez a pedir contratos, puestos, a cambio de “gobernabilidad”(ojo con los memes). Y no lo hicimos. Esos también serán los dilemas que se van a encontrar ustedes en la vida pública. Llegarán a una pregunta muy íntima, en la soledad del poder que muchos llaman. ¿Cedo o no cedo para gobernar? ¿Me dejo o no me dejo extorsionar? Esa era la cuestión. Me di cuenta que esa pregunta me llevaría al colapso, que el dilema era falso. Que la extorsión no puede ser válida jamás. Y también me di cuenta, que ese politiquero, ese tiburón, también se asusta cuando un proyecto que transforma la vida de las personas, es más grande que su nefasta ambición personal.

Y las formas en esto son claves, importan. La agresividad aleja, crea confrontación y muy poco progreso. Nos tocó dialogar, reconocer y convencer a varios de estos personajes que hacían la política de la única forma como la conocían. Y muchos se convencieron de que existía otro camino, el de convertirse en protagonistas sin negociar puestos y contratos.

Y construimos consensos, se aprobaron proyectos, se avanzó, sin tener que hipotecar el Estado. Se avanzó muchísimo. Logramos obras en lugares a los que nadie había querido atender. Cambiamos el rumbo de la historia de Medellín. Por eso suscribo a esa frase que “El diálogo es para valientes”.

Robarse un peso debe ser la línea roja más visible de la política y el peligro más grande para el corrupto. Ustedes, hoy jóvenes, que van a llegar a ocupar curules, despachos de alcaldes, puestos de control y vigilancia, les pido que no se pierdan en la ambición o en tentaciones que terminen destruyendo las razones por las cuales hoy marchan y se manifiestan.

Los van a presionar, les van a pintar pajaritos de oro, los van a tratar de desconfigurar, les van a construir una cantidad de narrativas, como hoy las llaman, para que no sigan en esto o se tuerzan. Y les va a doler. Que te acusen de haber obrado mal, habiendo hecho lo correcto, duele. El corrupto tiene varias misiones: encubrir a sus socios, hacerle la vida imposible a quienes actúan de manera correcta o simplemente sacarlos del camino como sea.

No me estoy quejando, nunca poso de víctima, solo les estoy contando para que no se sorprendan, para que sus familias logren aguantar, porque ellos terminan siendo muchas veces las víctimas de la guerra entre el corrupto y el servidor público que lo quiere hacer bien.

Cierro con dos cosas para pensar. Primero, En lo público hay mucha gente muy buena, siempre la ha habido. Y para ellos también es esta alocución. Gracias por librar esta batalla, confío en que llegarán muchos más a reforzar lo que hoy quiero llamar la primera línea de lo público. Personas que no roban, personas que hacen, personas que quieren que todo esto que tiene Colombia, que no es poco, alcance para que todos vivamos bien.

Y segundo, a pesar de una cantidad de injusticias y desigualdades que aún persisten, en Colombia hemos avanzado y tenemos cómo seguir avanzando. Pero eso no se logra destruyendo lo que hay, se logra corrigiendo, desmontando privilegios y pensando colectivamente.

No me quiero extender más, seguiremos hablando de política. Nos quedan muchísimos temas por tocar, por ahora quería decirles que soy un político que quiere que entren a la política y que no tarden tanto como yo para hacerlo. No me tienen que apoyar, incluso pueden ser mi oposición. De mi parte sólo habrá reconocimiento, una actitud de encontrar siempre la manera de solucionar problemas con transparencia. No más violencia a la democracia. 

Buenas noches.

2 respuestas a «Hoy quiero a llamar a la ‘primera línea’ de lo público: personas que no roban, personas que hacen»

Felicidades por que siento sinceridad en sus palabras escritas, felicidades por que ha demostrado que las malas críticas y acusaciones no tienen importancia y quienes se la dan son tan ignorados como su dura cerviz. Gracias a Dios por que aun quedan personas muy valientes que saben valorar sus esfuerzos al estudiar y aprendieron y reforzaron valores muy importantes, el amor, el dominio propio, la sabiduría y la fe…pero sobre todo el 💘 el mismo con que nos ama Dios, Jesús y espíritu santo. Bendiciones en el nombre de jesus.

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