¿Para dónde va Colombia? La visión de Sergio Fajardo

PARA DONDE VA COLOMBIA
Podemos construir la esperanza en medio del desasosiego de esta emergencia, pero solo lo lograremos con una forma diferente de hacer política.

¿Cuál es nuestra situación?

Colombia está indignada, está resentida, atribulada, agobiada, cansada, fragmentada, desorientada y asustada: Colombia tiene miedo. Tenemos miedo a la muerte, a lo que han significado más de 50.000 compatriotas que han fallecido por el covid-19; tenemos miedo a las desigualdades, a la pobreza, a la incertidumbre profunda en la que estamos sumidos.

Somos un país con desconfianza y desesperanza.

Este ha sido un gobierno sin un norte, sin unidad. Ha actuado poco y tarde. 

Colombia se enfrenta a desigualdades profundas, a una pobreza en aumento y a la corrupción sin tregua. 

Estos tres fenómenos implican un gran retroceso y una crisis social. Como resultado, aumenta el malestar y aumenta la indignación. Esto da fuerza al populismo y a la polarización y ahonda la rabia. 

Colombia sigue siendo presa de la violencia. El asesinato de líderes sociales en nuestro territorio habla de ello. Son zonas sin ley, sin presencia del Estado. También se ha profundizado la violencia contra las mujeres y la inseguridad ciudadana. 

No existe articulación entre el Gobierno Nacional, los gobiernos regionales y los gobiernos locales.

Los gobiernos locales han enfrentado una situación inédita sin poder avanzar sobre su plan de desarrollo, con un futuro que se presenta complicado.

El desempleo se suma a este escenario. Se han perdido más de 1,5 millones de puestos de trabajo por culpa de la pandemia. En total, hay más de 3,3 millones de personas desempleadas y 1,9 millones son mujeres. Nuestros jóvenes son ninis: ni estudian ni trabajan y tienen una gran incertidumbre. 

Estas duras realidades golpean a las mujeres en forma simultánea.

Lo que hagamos hoy tendrá impacto en los próximos años

Estamos ante una crisis de unas dimensiones inéditas. El camino va a ser largo. Lo que se haga hoy, 2021, va a tener impacto en el 2022, y en muchos de los años venideros, porque esta emergencia no se va a terminar el día que tengamos la vacuna y podamos volver a la normalidad.

Esta emergencia nos va a poner de frente contra todas las debilidades que ha desnudado la pandemia. 

Hay miedo a las desigualdades, a la pobreza, a la incertidumbre profunda en la que estamos sumidos en estos tiempos que estamos viviendo.

Las necesidades de Colombia

Hay marcadas necesidades en varios sectores de Colombia. Estas carencias golpean al empleo.

En la salud: nos tenemos que vacunar. Lo que ha ocurrido en el mundo de la salud tiene muchas implicaciones: ha golpeado nuestra salud mental, ha desnudado las debilidades del sistema de salud pública. Lo tenemos que revisar.

En la educación: un pequeño grupo privilegiado ha tenido la capacidad de seguir educando a sus hijos e hijas, pero esta coyuntura nos ha mostrado las debilidades de la educación pública. Hay personas con necesidades que se han quedado por fuera del sistema.  El hecho de que exista una generación que no ha ido a los salones de clase tendrá un impacto enorme y debemos reconocer a maestras y maestros como protagonistas del desarrollo de nuestro país.

En los jóvenes: no podemos permitir que esta se convierta en la generación de la desesperanza. La construcción de la paz en Colombia tiene que ser alrededor de las nuevas generaciones. Ellos son nuestra esperanza. Necesitamos buscar un Gran Pacto Nacional por la Educación y los jóvenes serán los protagonistas del desarrollo en nuestro país.

En la pobreza: se ha acentuado. Ha quedado manifiesta la debilidad del tejido social en nuestro país. Se necesita una red básica urgente para atender a quienes sufren por la falta de recursos.

En el desarrollo rural: la construcción de la paz depende de ello. Es una riqueza que tenemos en nuestras manos y que tenemos que desarrollar. Por eso queremos que la seguridad alimentaria sea un proyecto estratégico de Colombia.

En el medio ambiente: el medio ambiente tiene que ser el nuevo espacio para la construcción de empleo. Debemos apostar por una economía verde, por la mitigación del cambio climático. Proteger la biodiversidad y el agua debe ser parte de nuestro proyecto de país.

En el desarrollo regional: nuestras regiones están desarticuladas y existen diferencias profundas entre ellas. Tenemos que ir a cada lugar a impulsar el desarrollo productivo, las exportaciones y el empleo.

En las mujeres: es relevante generar programas que impulsen el trabajo y la igualdad con este segmento de la población.

Teniendo en cuenta la dura realidad del empleo en medio de la pandemia, en 2020 presentamos nuestra propuesta Empleo de Emergencia Ya como un camino para generar oportunidades.

Tres elementos que van a marcar el rumbo de Colombia

Reforma tributaria: va a determinar la naturaleza del Estado y su papel preponderante en la construcción de Colombia. Nos servirá para enfrentar las desigualdades y la pobreza, la informalidad y las injusticias. Nos ayudará a generar una nueva relación con el sector productivo e impulsará la riqueza social.

Seguridad: es una necesidad permanente. Debemos buscar que la palabra muerte no tenga espacio en nuestra sociedad. Debe primar la vida

Lucha contra la corrupción: no podemos permitir que la corrupción nos robe las oportunidades y que siga reduciendo nuestra confianza en las instituciones.

Podemos ser diferentes sin ser enemigos

A pesar del desprestigio de la actividad política y de quienes la ejercen, es el espacio que impulsa la transformación de las sociedades.

En el 2022 se va a dar el cambio político que nosotros necesitamos en Colombia. La forma cómo se haga política será crucial para poder enfrentar la emergencia.

El próximo gobierno va a tener las dificultades más grandes que haya tenido un gobierno en tiempos recientes y, por eso, será fundamental unirnos.

Rechacemos la política de los extremos, marcada por un discurso que busca eliminar al diferente por medio de mentiras, de noticias falsas (‘fake news’), de violencia verbal. Es una expresión política donde prima la rabia y la venganza, que apela a la polarización y en donde “todo vale”.

Este tipo de política se contrapone con mi propuesta: podemos ser diferentes sin ser enemigos. Podemos enfrentarnos, pero con respeto, con reconocimiento, con solidaridad, con empatía. Como suelo decir, los medios justifican el fin y no al revés. Debemos buscar una convergencia por fuera de los extremos.

Podemos construir la esperanza en medio del desasosiego de esta emergencia, pero solo lo lograremos con una forma diferente de hacer política.

Aquí pueden encontrar el video completo de la presentación de Sergio Fajardo en el Gran Foro Colombia 2021 de Semana

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