¿Cuál es mi partido político?

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Te respondo la pregunta de forma directa: Compromiso Ciudadano no es un partido político, es un movimiento político. Te invito a conocer su historia.

Tras su paso por la academia y un acercamiento breve a la vocación pública, en 1999 Sergio Fajardo y otros 49 líderes se unieron para fundar un proyecto político: Compromiso Ciudadano, que nació con la vocación de liderar un proceso de transformación de una Medellín marcada por la violencia y la cultura del narcotráfico. 

Estos líderes discutieron sobre los retos que tendría Medellín para lograr desarrollo. El primer paso para construir Compromiso fue asumir que los políticos son quienes toman las decisiones más importantes de una sociedad. Es decir: el movimiento aceptó y entendió que la política y los políticos son necesarios. Sin embargo, había que entender también que hay distinción entre mala y buena política, y que sin la segunda no hay desarrollo.

El objetivo de Compromiso fue buscar el poder en Medellín para demostrar cómo se debe transformar una sociedad. Definieron qué objetivos comunes reunían sectores y personas tan diversas. Estos fueron: que los recursos públicos son sagrados, que la vida es el valor máximo y que no hay propósito alguno que permita ir en contra de ella. 

El siguiente paso fue elegir a su representante para la Alcaldía de Medellín, que en este caso fue Fajardo. Así empezó la renovación: sin acuerdos con líderes de los partidos, Compromiso se fue directo a buscar a los ciudadanos sin negociar intereses particulares y discutiendo las problemáticas colectivas.

Los integrantes de compromiso caminaron los barrios y se dedicaron a escuchar a las comunidades, lo cual sería la base para la construcción de una propuesta de gobierno y un primer intento electoral en el 2000. Aunque Compromiso no ganó esa alcaldía, logró abrir una puerta grande: alcanzó la segunda votación más importante de la ciudad rompiendo los esquemas y las prácticas de la política tradicional.

Las campañas por la alcaldía de Medellín

Las dos campañas (2000 y 2003) libres, cívicas e independientes, que construyeron confianza con la ciudadanía en la calle de Medellín resultaron, naturalmente, en un gobierno libre de ataduras politiqueras y que pudo conformarse con los mejores ciudadanos. La única exigencia que se les hizo es que compartieran los principios de Compromiso Ciudadano, conocieran el tema de su trabajo, tuvieran sensibilidad social y fueran honestos.

El trabajo continuó el día siguiente de las elecciones, en la calle y las comunidades, tras haber entendido que la política va más allá de las urnas. Por eso es que, tras haber consolidado un trabajo importante con la comunidad, en 2003 Compromiso Ciudadano cumplió el objetivo y ganó las elecciones para la alcaldía de Medellín con 208.541 votos a favor de Sergio Fajardo, la votación más alta hasta ese momento en la historia de la ciudad.

En 2003 Compromiso Ciudadano cumplió el objetivo y ganó las elecciones para la alcaldía de Medellín con 208.541 votos a favor de Sergio Fajardo, la votación más alta hasta ese momento en la historia de la ciudad.

Mientras tanto, representantes de Compromiso Ciudadano entraron al Concejo de Medellín para aprender a trabajar en los cuerpos colegiados. Con una labor seria, rigurosa, atenta a la conducción del poder ejecutivo, los concejales aportaron al desarrollo, con exigencia, pero construyendo en conjunto con los demás actores políticos.

A pesar de que algunos pensaban que la falta experiencia en los partidos generaría una gestión deficiente, no deber favores políticos a nadie permitió que durante la primera gestión de Compromiso Ciudadano los más competentes asumieran cargos importantes. Fajardo se retiró de la alcaldía con un respaldo histórico de los ciudadanos de un 90 % según Invamer.

Muchos señalaban que esa experiencia sería flor de un día pero Compromiso continuó un proyecto político que no se centró alrededor de una persona sino que generó múltiples liderazgos alrededor de unos principios, una propuesta y una forma de entender lo público. Así llegó a la Alcaldía de Medellín Alonso Salazar, como representante de Compromiso Ciudadano, al obtener casi 300.000 votos. 

Los años de gestión en la alcaldía fueron un periodo de entender los retos que implica el poder, gobernar siendo transparentes, eficientes, consolidando liderazgos y sin privilegiar grupos o ciudadanos por su posición política o económica.

Ese resultado fue la respuesta de una sociedad que clamaba la transformación de una ciudad habitada por el miedo hace apenas unos cuantos años. Compromiso desarrolló un sinfín de obras sociales: nuevos colegios de calidad, parques bibliotecas, centros de salud y espacios públicos que irradiaron esperanza por todas las calles y demostraron que sí es posible una política que ponga los intereses de las comunidades por encima de los intereses de los políticos. 

Durante el último año y medio, la alcaldía de Fajardo, en representación de Compromiso Ciudadano, recibió la visita de más de 270 delegaciones de todos los departamentos del país: representantes de juntas directivas de las cámaras de comercio de las principales ciudades, grupos de estudio de varias universidades y organizaciones sociales o candidatos y candidatas a las elecciones regionales de 2007. 

Al final del recorrido por los múltiples proyectos como la Cultura E, los Pactos Ciudadanos o la política de las Mujeres, entre muchas otras, que se adelantaron en la ciudad entre 2004 y 2007, la conclusión de los visitantes siempre era la misma: lo que pasó en Medellín debe pasar en muchas partes.

Las campañas presidenciales

Durante la alcaldía de Salazar, Sergio Fajardo lideró el nuevo paso en la historia de Compromiso Ciudadano y recorrió una Colombia en donde encontró miles de ciudadanos que compartían nuestra visión política.  Tras recoger firmas, Fajardo se presentó como candidato presidencial en 2010 y a una lista de hombres y mujeres de trayectoria impecable al Senado de la República, que no aunque no tuvo éxito electoral fue una experiencia valiosa para seguir construyendo un movimiento político.

El siguiente capítulo de esta historia fue la campaña y la gobernación de Fajardo en Antioquia, donde obtuvo numerosos reconocimientos como el de mejor gobernador del país. En esa gestión, la educación fue el eje de todo el trabajo de gobierno.

Este departamento tiene todas las complejidades de Colombia en un espacio más pequeño. Gobernar un departamento es distinto a gobernar una capital y es el complemento de estas experiencias. Fue el trampolín a la candidatura presidencial de 2018.

En la campaña presidencial del 2018, Compromiso Ciudadano recogió cerca de un millón de firmas para presentar la candidatura presidencial de Sergio Fajardo. Compromiso recorrió de nuevo el país y reunió a ciudadanos de todos los rincones con una propuesta que giraba alrededor de la educación, la lucha contra la corrupción y la reconciliación.

Así se demostró que es posible ser diferentes sin ser enemigos, ir más allá y construir propuestas enriquecidas con la diversidad de nuestras experiencias. Millones de ciudadanos confiaron en que Colombia merecía un presidente profesor.

La campaña presidencial del 2018 ha sido el paso más importante de la consolidación del movimiento en el país, basada en el trabajo de las diferentes regiones alrededor de un programa común. Se avanzó en la construcción de una narrativa de la identidad colombiana, alejada de la corrupción y la violencia, lejana de los odios y la polarización.

Compromiso Ciudadano no cree que la política, ni en el gobierno se haga desde el “centro” del país y en los que las “regiones” solo aparecen para mover unos votos. Compromiso cree en un país de regiones.

En este último paso Compromiso convocó a las mujeres colombianas a construir en el mundo político, muchas veces machista. Falta mucho trecho por recorrer pero ya arrancó un camino sin reversa en el empoderamiento de las mujeres en el movimiento y, ojalá, en la política colombiana.

Hoy, Compromiso Ciudadano está concentrado en impulsar que más colombianos y colombianas se atrevan a participar en política. Desde noviembre de 2018 existe la Escuela de Formación Política, mientras el movimiento continúa apoyando un importante número de candidatas y candidatos en las elecciones regionales.

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