Plan para evitar la deserción escolar y universitaria

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Alrededor de un millón de jóvenes tendrían que abandonar estudios de educación superior por falta de dinero. Por eso, queremos implementar ‘Estudiantes primero’: un subsidio a la demanda educativa para atender a 1’475.000 estudiantes.

Las cifras de desocupación en Colombia revelan una crisis sin precedentes, a las cuales se suma otra crisis: la de la deserción estudiantil. Alrededor de un millón de jóvenes tendrían que abandonar estudios de educación superior por falta de dinero. Por eso, proponemos que, como el mejor empleo para un joven es el estudio, y como un joven que deja de estudiar le genera un alto costo a la sociedad, hay que evitar a toda costa que abandone las aulas.

Para lograr lo anterior, queremos implementar ‘Estudiantes primero’: un subsidio a la demanda educativa para atender a 1’475.000 estudiantes, de los cuales 1’750.000 harían parte de programas de educación superior universitaria, técnica y tecnológica, y los 300.000 restantes en formación técnico laboral.

El plan pretende cubrir dos semestres de: toda la matrícula de 665.000 estudiantes de universidad pública de estrato uno al cuatro, 2 millones de pesos de auxilio semestral para 300.000 estudiantes de universidades privadas, subsidio de matrícula o manutención de 500.000 pesos semestrales para 210.000 estudiantes de educación superior técnica y tecnológica en establecimientos de carácter público o privado, dándole prioridad al SENA, y por último 500.000 pesos de subsidio para sostenimiento de 300.000 estudiantes de formación técnico laboral.

La asignación de recursos se haría tras establecer prioridades del programa: los beneficiarios más urgentes pertenecen a universidades públicas y estudiantes de la educación superior y de formación técnico laboral priorizados por el Sisbén que no sean beneficiarios de ningún otro subsidio directo a la educación.

Se elegirán estudiantes que comprueben que sus ingresos o los de sus familias no les permiten seguir estudiando por haber perdido el empleo durante la crisis. La inversión del plan, administrado por el Mineducación, ascendería a 1,3 billones de pesos por semestre, alrededor del 6 % del presupuesto destinado a educación en 2020. Asimismo, este tendría mecanismos de veeduría ciudadana para garantizar la transparencia en su implementación.

Es un plan ambicioso pero necesario, porque tenemos la oportunidad y la obligación de proteger a los jóvenes y sus familias, que componen el capital social y humano del país, mientras evitamos al mismo tiempo destruir la capacidad productiva de la reactivación económica.

El plan puede convertirse en un estímulo de iniciativas regionales y de instituciones de educación superior, que han buscado activamente soluciones para que sus estudiantes puedan seguir estudiando. Invitamos a gobiernos locales, instituciones educativas y empresarios a que se unan en este momento de crisis, en el que es esencial contar con la solidaridad en bloque de instituciones y ciudadanos.

Para ejemplificar lo anterior, hay un par de ejemplos necesarios y perfectamente viables. Primero, podríamos contar con un fondo empresarial para apoyar el transporte y la alimentación de los estudiantes, pues hay fundaciones empresariales que apoyan estas iniciativas. La idea sería conseguir 300.000 millones anuales.

El segundo punto tiene que ver con la irrupción de la tecnología digital, que justo ahora en medio de la crisis sanitaria pone el reto de acelerar la adecuación de lo virtual en el proceso educativo. Lo anterior debe articularse con la creación de programas educativos para trabajar en entornos digitales.

Hay que empezar desde ya a implementar programas de formación para trabajos que requieran conocimientos digitales. Desde ya estamos trabajando y no podemos esperar para implementar un plan que podría ser estructural, que mitiga los efectos de una crisis y que puede ser el cambio para una juventud que construya el futuro que se merece el país.

Una respuesta a «Plan para evitar la deserción escolar y universitaria»

Hola equipo, se debe tener en cuenta la pésima infraestructura escolar que existe a lo largo y ancho de la Geografía Nacional. Así mismo, las brechas que existen en la conectividad a Internet, la falta de dispositivos móviles, saneamiento básico, restaurante escolar y falta de transporte escolar en los recónditos lugares de nuestro país.

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