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Por la igualdad y derechos de las mujeres

La desigualdad en Colombia sigue teniendo rostro de mujer. Recordemos que cada día 115 mujeres son violentadas por sus parejas y 53 niñas son agredidas sexualmente. Las mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres a actividades domésticas y de cuidado. Reciben en promedio cerca del 12 % menos de ingreso laboral que los hombres. Solo 11% de los cargos de elección popular son ocupados por mujeres.

El país requiere una institucionalidad fuerte, visible, que coordine la atención de las diferentes formas de desigualdad presentes en los distintos espacios de nuestra sociedad. Por eso proponemos la creación del Ministerio de las Mujeres, que liderará esta agenda a nivel nacional, coordinando los esfuerzos de todas las entidades de gobierno.

La experiencia en Medellín y Antioquia, a través de las secretarías de la mujer, nos mostró el poder transformador de contar con una instancia de este tipo al más alto nivel. A pesar de los discursos, las sucesivas políticas nacionales, los desarrollos legislativos y los recursos invertidos en promover esta agenda, los esfuerzos no han sido suficientes. Nuestro compromiso político es hacer de la reducción de las desigualdades contra las mujeres una prioridad transversal de todo el gobierno. Así vamos a cambiar a Colombia.

Este ministerio promoverá los derechos de las mujeres en toda su diversidad: urbanas y rurales, campesinas, indígenas, negras, afro, palenqueras, raizales o rom; mujeres con orientación sexual e identidad de género diversas; de distinta procedencia o nacionalidad, con discapacidad, mujeres que son víctimas de violencias de género, del conflicto armado y defensoras de derechos humanos. Y lo hará buscando tanto su autonomía económica, su autonomía física libre de violencias, y su autonomía para la participación y liderazgo de nuestra sociedad.

Los programas específicos de reducción de desigualdades los iré presentando durante la campaña, sin embargo, quiero mencionar algunos compromisos que adquiero desde ya, en el marco de esta nueva institucionalidad:

  • Tendremos metas claras para hacer seguimiento y exigir cuentas a los distintos ministerios, y estará en funcionamiento el “Espacio de Gestoras de Igualdad» en el cual participarán las responsables del tema de mujeres y género de todo el ejecutivo nacional y territorial con aportes, inquietudes, propuestas y rendición de cuentas.
  • El ministerio presidirá la Alta Instancia de Género de Gobierno, encargada de la implementación del enfoque de género del Acuerdo Final de Paz, garantizando que los 109 compromisos pendientes (90% de los 122) incluidos para el adelanto de las mujeres tengan un seguimiento efectivo e independiente.
  • En los cargos decisorios del Ejecutivo, durante mis 4 años de gobierno, habrá 100% de paridad.

En los siguientes botones pueden consultar la propuesta resumida y la propuesta completa.

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Queremos que casos como el de Diana Trujillo no sean los únicos en Colombia

Diana Trujillo es un ejemplo y todos lo hemos celebrado. Es un orgullo para nosotros saber que una mujer colombiana está participando desde la Nasa en la misión a Marte.

Nosotros queremos que casos como el de Diana no sean individuales, sino que desde el mismo comienzo en el sistema educativo reconozcamos la capacidad de las mujeres para participar en ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas con una forma permanente de llevarlo a todos y cada uno de los elementos del sistema educativo. 

Parte del programa que vamos a presentarle al país más adelante es precisamente avanzar en el desarrollo científico y tecnológico para todos, pero en cada paso tenemos que hacer una pregunta y es cómo vamos a hacer para que las mujeres participen en ese tipo de programas.

Eso requiere herramientas especiales, una pedagogía que le da valor a la riqueza que incorporan las mujeres en la discusión y reconocer que tienen las mismas capacidades para ser parte de un mundo que requiere del conocimiento como un componente central. Ya hemos visto lo importante que es la ciencia ahora en el contexto de la pandemia. 

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Hay que crear condiciones para que las mujeres puedan participar. No hay otro camino que el mundo de la educación. La educación se tiene que transformar en muchos sentidos y es una de las condiciones que tenemos que hacer. Hay que ponerlo como tarea, como obligación. No es simplemente un programa de ciencias sino Ciencias y las mujeres participando de ellas.

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La igualdad con las mujeres, un eje central del trabajo de Sergio Fajardo y su plataforma política

La igualdad de género es un eje estructurante del trabajo de Sergio Fajardo y Compromiso Ciudadano. Hace referencia al reconocimiento de que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, nacimiento o cualquier otra condición como se expresa en la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Consideramos en particular que la igualdad entre mujeres y hombres, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para que Colombia viva en paz, con pleno potencial humano y desarrollo sostenible.

La Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) califica a la igualdad de género como bien de la humanidad dada la creciente evidencia que sostiene que “las sociedades con mayores niveles de igualdad entre mujeres y hombres tienen:

  1. sistemas democráticos más incluyentes, efectivos, transparentes y con mayor rendición de cuentas,
  2. economías más fuertes y resistentes a las crisis económicas y financieras,
  3. mayores niveles de redistribución y de justicia social

La igualdad es entonces el horizonte de nuestro trabajo político y busca comprender todo aquello que es necesario para lograrla. Pero no solamente la igualdad formal y su protección en marcos normativos garantistas -que también son fundamentales- sino la igualdad sustantiva, la que permite el goce efectivo de todos los derechos para todas las mujeres, sin distinción alguna.

Solo cuando se alcance la igualdad entre mujeres y hombres podremos afirmar que hay libertad, justicia y paz.

Tres barreras que impiden la igualdad de género

  1. La división sexual del trabajo
  2. Las prácticas patriarcales, discriminatorias o violentas
  3. El control sobre su cuerpo

De estas tres barreras surgen los principales problemas que enfrentan las mujeres, así como su invisibilidad en la política y en las políticas. Todas están  además intrínsecamente relacionadas, y han sido agravadas durante la pandemia del Covid-19 que se ha soportado en gran medida en el trabajo no remunerado que hacen las mujeres en los hogares mostrando la centralidad de este trabajo para la sociedad y las economías. Adicionalmente, esta crisis ha exacerbado la violencia contra las mujeres en el hogar, desnudando sin lugar a dudas, una de las más persistentes y generalizadas formas de desigualdad de género.

¿Qué es la división sexual del trabajo?

La división sexual del trabajo es la forma en la que el trabajo de las mujeres ha sido destinado principalmente a la reproducción biológica, al cuidado del hogar y de las personas que lo habitan, y, en general, a todo aquello vinculado con la existencia humana, desarrollándose predominantemente en el ámbito de lo privado.

La economía del cuidado se da en el mundo de lo privado y por eso se convierte en uno de menor valor, que no se contabiliza en la economía y que, todo lo que produce, es visto como secundario o es simplemente invisible.

Las consecuencias de la división sexual del trabajo son: 

  1. Sobrecarga del trabajo no remunerado
  2. Menor autonomía económica de las mujeres
  3. No valoración del trabajo doméstico remunerado
  4. Falta de tiempo para desarrollar otras labores
  5. Visión de la mujer como objeto para la reproducción

¿Qué son las prácticas patriarcales, discriminatorias o violentas?

Las prácticas patriarcales, discriminatorias o violentas son aquellas prácticas en dónde son los hombres quienes lideran y toman las decisiones, sin tener en cuenta la visión de las mujeres. Así mismo, se definen como aquellas en las que los hombres ejercen violencias desmedidas contra las mujeres y las niñas.

Así, las prácticas patriarcales, discriminatorias o violentas, producen a su vez, al menos 5

nuevos problemas:

  1. Baja participación política y baja representación en todas las ramas del poder, especialmente en aquellas en dónde se toman las decisiones
  2. Violencia, violencia sexual y feminicidios
  3. Brechas salariales, sin importar los niveles educativos de las mujeres
  4. Educación sexista
  5. Discriminación en todos los ámbitos .

¿Qué es la falta de control sobre el propio cuerpo?

Es la libertad de tomar decisiones sobre su propio cuerpo y de una debida atención a la salud sexual y reproductiva de las mujeres. 

La ciudadanía es una idea cimentada sobre la libertad y la dignidad de las personas, y en el caso de las mujeres no es posible desligarla de su libertad para tomar decisiones sobre el propio cuerpo.

La falta de control sobre sus propios cuerpos, produce 5 problemas para las mujeres:

  1. El embarazo y su continuación forzada
  2. El embarazo no deseado
  3. Barreras en el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva
  4. Falta de acceso a métodos anticonceptivos
  5. Violencia sexual contra las mujeres, aumentada en tiempos de guerra.

La autonomía de las mujeres: un requisito para la igualdad

Hay 3 formas de autonomía esenciales para la superación de las desigualdades de género, así como para el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres:

  1. Autonomía económica. Igualdad de acceso e ingresos en el mercado laboral, valorización del trabajo doméstico y acceso a activos
  2. Autonomía física. Una vida libre de violencia contra las mujeres y garantía plena de la salud y los derechos sexuales y reproductivos.
  3. Autonomía en la toma de decisiones. Supone la paridad y la participación plena e igualitaria en las tres esferas del poder

Los derechos humanos de las mujeres

Las mujeres están protegidas por un amplio conjunto de derechos ya reconocidos en instrumentos internacionales de derechos humanos y, en gran medida, incorporados en distintas regulaciones nacionales. Estos marcos legales además, señalan las cuatro características, que han de cumplirse para asegurar los derechos:

(i) la disponibilidad, esto es, la existencia de servicios a lo largo y ancho del país;

(ii) la accesibilidad, esto es la posibilidad de recibir los servicios que se necesitan y para ello que estén disponibles geográfica y financieramente, y además que se brinden sin discriminación, con adecuación de los servicios para personas con discapacidad y a partir de información completa y veraz;

(iii) la aceptabilidad, eso es que sean pertinentes y adecuados culturalmente, y

(iv) la calidad, es decir que sean apropiados desde el punto de vista científico y humano.

Nuestra propuesta para avanzar en la igualdad con las mujeres

Nosotros vamos a gobernar para lograr la igualdad con las mujeres y trabajaremos sobre cuatro principios:

1.   Toda ley, norma, política o decisión tendrá en cuenta su impacto en las mujeres y toda decisión que se tome deberá promover la igualdad.

2.     Colombia estará en primera línea con respecto a la legislación y desarrollos internacionales en materia de promoción de la igualdad con las mujeres. 

3.     Es necesario proponer acciones específicas para lograr la igualdad con las mujeres, con estrategias como fomento y reconocimiento de la participación ciudadana de las mujeres; promoción de la gestión pública igualitaria; financiación de iniciativas que apunten directamente a lograr la igualdad para las mujeres; decisiones basadas en evidencia y uso de datos; marcos normativos consistentes con la igualdad; políticas para las mujeres transparentes, coordinadas y sobre las cuales se rindan de cuentas. 

4.     Todas nuestras acciones estarán encaminadas a nivelar la cancha para mujeres y hombres.

Alcanzar la igualdad de género y lograr la autonomía plena de todas las mujeres, así como la protección de todos sus derechos, son metas desafiantes que implican poner en marcha cambios estructurales. Buscaremos trabajar teniendo en cuenta tres premisas transversales:

  1. Enfoque integrado de género. 
  2. Acciones estratégicas para la política con igualdad de género
  3. Medidas de discriminación positiva

¿Qué significa el Enfoque Integrado de Género?

El enfoque integrado de género es la integración de la perspectiva de género, estructuralmente, en todo el programa de gobierno, como mecanismo para enfrentar la desigualdad de la mujer. Lo anterior implica la incorporación en políticas, programas y proyectos, que aseguren un impacto positivo en la mujer y, a nivel institucional, con el fin de reconocer dinámicas internas de las instituciones formales e informales, para que avalen y promuevan la igualdad de género.

¿Cuáles acciones estratégicas impulsaremos para la igualdad entre mujeres y hombres?

  1. Marcos normativos consistentes con la igualdad y el marco de derechos
  2. Participación ciudadana para la democratización de la política
  3. Construcción, fortalecimiento y formación de capacidades estatales para una gestión pública basada en la igualdad y en la no discriminación. 
  4. Financiamiento: movilización de recursos suficientes y sostenibles para la igualdad de género
  5. Acceso a la información y al cambio cultural
  6. Transformar datos en información, información en conocimiento y conocimiento en decisión política 
  7. Monitoreo, evaluación y rendición de cuentas para la garantía de derechos y para la transparencia

¿Cuales son las medidas de Discriminación Positiva?

Son las que buscan equilibrar la cancha. Son aquellas políticas o medidas dirigidas a favorecer a determinadas personas o grupos, ya sea con el fin de eliminar o reducir las desigualdades de tipo social, cultural o económico que los afectan, o para lograr que los miembros de un grupo subrepresentado, usualmente un grupo que ha sido discriminado, tengan una mayor representación.

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Las mujeres deben estar en el centro de la reactivación económica

La pandemia del covid-19 nos enfrentó con las desigualdades profundas que afrontamos como sociedad y, de manera especial, con la deuda que seguimos teniendo con las mujeres: con la satisfacción de sus derechos fundamentales, con su derecho a una vida digna, libre de violencias y con oportunidades reales en todos los campos.

En este contexto, si realmente  queremos como sociedad cerrar esas brechas de desigualdad, es indispensable también la construcción e implementación de políticas de reactivación económica y generación de empleo con una perspectiva de género.

¿Qué significa esto? Que debemos crear políticas y programas que atiendan a las mujeres en sus necesidades, que reconozcan el trabajo de cuidado no remunerado que recae mayoritariamente en ellas y se generen acciones concretas para recuperar y generar empleos de calidad para las mujeres. 

En enero de este año, la tasa de desempleo de las mujeres fue de 22,7 %, mientras que la de los hombres estuvo en 13,4 %, brecha que evidencia las duras consecuencias que la pandemia ha traído para las mujeres. 

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Históricamente, las mujeres han tenido salarios más bajos

Históricamente  las mujeres han tenido menor acceso al mercado de trabajo formal, salarios más bajos que los de sus pares hombres y participación más amplia en sectores más precarios.

Adicionalmente, han tenido que sobrevivir con una sobrecarga de trabajo en tareas de cuidado no remuneradas que, además de ser injustas, limitan su participación en el mercado laboral.

Por ejemplo, previo a la pandemia, las mujeres ya dedicaban más del doble del tiempo que los hombres a trabajos no remunerados como son los oficios del hogar y el cuidado de familiares.

Es precisamente por esta precaria vinculación al mercado laboral y la sobrecarga de trabajo no remunerado, que las mujeres durante la pandemia quedaron sin trabajo en una mayor proporción que los hombres, el desempleo las afectó en mayor medida y los puestos de trabajo para ellas se están recuperando de manera más lenta que los de los hombres.

A pesar de estos profundos impactos diferenciados, las políticas actuales no toman esto en cuenta, y por el contrario continúan acentuando las brechas.

Si analizamos el Conpes 4023 para la reactivación económica, con el lente de las necesidades de las mujeres (que de hecho el diagnóstico del documento menciona), encontramos que se priorizan precisamente los sectores tradicionales, donde históricamente hay baja proporción de empleadas mujeres: sector transporte (42,4 %),  minas y energía (26,3  %) y construcción (7,2 %). Las mujeres representaban tan solo el 8 % del total de ocupados en estos sectores en el 2019. 

Es igualmente grave encontrar que, siendo las mujeres las más afectadas por el desempleo durante la pandemia y por el incremento crítico de sus responsabilidades en trabajos de cuidado no remunerados, el plan de reactivación del gobierno no menciona, ni pretende atender el sector del cuidado para liberar a las mujeres de estas cargas y facilitarles su inserción en el mercado laboral formal.

Es decir que, de nuevo, estamos perdiendo como sociedad la oportunidad de aprovechar el talento de más del 50 % de la población y estamos evadiendo nuestra responsabilidad con la disminución de las brechas que afectan a las mujeres. 

Es necesario formular políticas con perspectiva de género

Estamos convencidas de la necesidad impostergable de formular todas las políticas, y en especial las de reactivación económica y empleo, con perspectiva de género. Es lo correcto.

Es necesario:

Invertir en la reactivación de los sectores en donde las mujeres participan en mayor proporción tanto en las zonas urbanas como en las rurales.

Recapacitar y reorientar a las mujeres hacia los sectores generadores de empleo digno en la “pospandemia”.

Priorizar la reapertura de los centros de cuidado y del sector educación con protocolos sanitarios apropiados que permitan reducir la carga de trabajo no remunerado.

Invertir en la distribución equitativa de los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados entre el Estado, las empresas y las comunidades.

Adicionalmente se debe incentivar la creación de empleo para mujeres en el sector privado priorizando sectores fundamentales para nuestro país: servicios sociales para las comunidades; desarrollo y modernización agrícola; protección y conservación de los ecosistemas y diferentes áreas en clave del desarrollo sostenible.

La igualdad de oportunidades económicas para las mujeres debe ser la meta prioritaria de la humanidad y de nuestra sociedad. Nuestro compromiso está en reivindicar y garantizar los derechos de las mujeres para vivir libres y dignamente. 

*Texto preparado por la Mesa de Género del equipo de Sergio Fajardo, coordinado por Rosa Inés Ospina.